Martes, 12 de diciembre de 2017

La vara

El otro día, tras leer mi último artículo, mi amigo Javier me decía que le parecía muy triste, que no era bueno para mí aflorar sentimientos tan dolorosos, que tenía que redactar alegrías, presentar ilusiones. No le faltaba razón, tenemos que enfrentar el futuro con ilusión, alegría y demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera y, en eso, no puedo por menos que hacer mía la crítica, interiorizarla y crecer con lo aportado. Pero, dicho esto, no tengo más remedio, también, que disentir, pues el día a día de la gente, del común de los mortales, no es feliz, no es alegre, y los que tenemos un despacho que, gracias a Dios, funciona, no hacemos más que ver penas, ver sufrimientos, ver la carne viva de los que se acercan a nosotros en pos de un poco de árnica, de paz, de sosiego y, finalmente, de criterios profesionales que les sirvan para salir del problema.

De broma, pero de verdad, siempre digo que los abogados y los médicos somos personas poco deseables, pues a nosotros se acude con problemas, en busca de soluciones que no siempre son agradables, y menos fáciles de vivir, y que, ambos, tenemos una misión de sosiego, paz, anestesia previa a la intervención que es fundamental para el alma del cliente y para afrontar los problemas con el ánimo preciso.

Que la gente, los “perritos sin alma” lo pasamos mal, no es discutible; que los problemas se nos agolpan, no puede esconderse, es algo objetivo y que nuestros políticos, nuestros representantes, nuestros líderes son de cartón mierda, sí he dicho bien, de cartón mierda, pues desgraciadamente es una realidad demasiado palpable.

 Se gastan nuestro dinero, te venden las autonomías que sólo sirven para trincar ellos, te venden la austeridad para salir de la crisis, pero ellos no se la aplican, te engañan, te mienten, te prometen y prometen hasta que metes el voto, para una vez metido, nada de lo prometido.  Se dedican a vender un trabajo en tu beneficio, pero los únicos que se “benefician” son ellos y cuando los ciudadanos indignados acuden, sin sentido, a los de Podemos, se encuentran con que son la misma basura infecta, que luchan por ellos hasta que llegan y tocan pelo, para una vez obtenido lo suyo, como el Abad, se acabó la sopa de cebolla para ellos, pero para ti, dos tazas. Y los otros, metiendo miedo; pero, si el miedo lo dais vosotros, panda de ganapanes con corbata o con coleta, que da igual que me da lo mismo.

Que hay que transmitir optimismo, pues sí, claro, porque realmente sí que podemos. Podemos recortar políticos, podemos acabar con los asesores de los asesores del asesor del primo del político, podemos aplicar la austeridad a la magra infecta que rodea la política, pues la política es una actividad digna y respetable que se ahoga entre la mala hierba que crece en su enrededor; pero, ojo, para ello los ciudadanos tenemos que aplicar la misma vara de medir a unos y otros, que si el Ministro Soria debía dimitir por haber tenido una cuenta fuera de España hace 14 años, antes de ser ministro, los de Podemos deben dimitir por haber trincado de Irán y Venezuela antes de ser de Podemos.