Viernes, 15 de diciembre de 2017

¿Qué coño es eso de la UCO?

Con ocasión de la famosa exclamación del ex-honorable Pujol, eché de menos la oportuna contestación de la periodista que le entrevistaba: “la UDEF, Sr. Pujol, es sencillamente la ley”. Afortunadamente, ya habrá podido satisfacer su curiosidad. Otra cosa es que ese conocimiento pueda acarrearle alguna desagradable consecuencia.

El comentario de hoy surge a raíz del nuevo affaire “papeles de Panamá”. En esta ocasión, parece que ha sido la UCO la encargada de “tirar de la manta”. Como indica algún medio de comunicación, el grado de conocimientos policiales del Sr. Conde es mucho más preciso que el del Sr. Pujol. Hay quien asegura que, cuando vio las siglas de la Guardia Civil, comentó resignado: “Si es la Guardia Civil la que viene, esos traen los deberes hechos” ¡Y tan hechos, Sr. Conde!

Para los profanos en temas de estructura de la Guardia Civil, diremos que, con su doble dependencia ministerial –Interior y Defensa-, bajo el mando directo de su Director General, figura el Mando de Operaciones y, dentro de éste, la Jefatura de Policía Judicial, uno de cuyos organismos es la Unidad Central Operativa (UCO).

Como pertenecientes a un Estado democrático de Derecho, debemos tener asegurado, entre otros, la separación de poderes, y por esta razón resultaba imprescindible la creación de aquellos órganos que hagan posibles esos mandatos. Por medio del RD 769/1987 se regulan las funciones de la Policía Judicial -con un marcado carácter de policía científica- y en su articulado se establece que las Unidades Operativas dependerán funcionalmente de los Jueces, Tribunales o Ministerio Fiscal que entiendan de los asuntos investigados. De esta forma se da cumplimiento a lo que determina el Título VI de nuestra Constitución.

Ni que decir tiene que, cuando se tiene noticia de un delito, el ministerio público  o el órgano judicial competente, auxiliados por esa Policía Judicial, deberán aportar las pruebas fehacientes que esclarezcan los hechos. Dentro de esta misión específica, corresponde a la UCO, entre otras tareas, vigilar y perseguir los asuntos relacionados con la delincuencia organizada,  la delincuencia económica y cualquier otra cuyas peculiaridades lo requieran. Para ello deberá establecer los enlaces y colaboraciones precisas, tanto nacionales como internacionales.

Dada la naturaleza de los actos delictivos que persiguen estas unidades, para garantizar la independencia del Poder Judicial y llevar a cabo su actuación de forma neutral, admitiendo la posibilidad de que el ámbito territorial afecte a más de un órgano jurisdiccional, y en aras de una mayor efectividad, se deduce la necesidad de unificar su dirección y señalar de forma precisa el ámbito de actuación, estableciendo unos cauces que faciliten la comunicación ágil y segura. No sería la primera vez que, por un mal entendido prurito de prevalencia profesional, se haya malogrado el éxito de alguna operación.

Afortunadamente, y sin que esto suponga el mínimo afán de presunción, debemos convenir que estamos asistiendo a una etapa de plena eficacia policial en nuestros

Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Basta con asistir diariamente a las continuas operaciones policiales en las que la rapidez y la eficacia han colocado a estas unidades en lo más alto del escalafón internacional. El amplio espectro de sectores y perfiles a que pertenecen las personas u organizaciones investigadas garantiza la absoluta independencia de sus actuaciones. La lucha contra el terrorismo –interior o exterior-, el continuo acoso a quienes trafican con la droga, los delitos relacionados con la informática y, últimamente, el control de quienes pretenden blanquear dinero apoyándose en complicadas operaciones de ingeniería financiera, ponen de manifiesto el grado de profesionalidad de unos hombres a los que debemos todos estar muy agradecidos. La Policía Judicial cumple su misión; a continuación, el encargado de rematar la tarea es el Poder Judicial.

Así pues, y volviendo al título de este comentario, el Sr. Conde –no en balde tiene el título de Abogado del Estado- sabe perfectamente que “La UCO es el Estado de Derecho”. Como organismo perteneciente a la Guardia Civil, la UCO tiene muy bien ganado el respeto y aprecio de nuestra sociedad, que tan positivamente valora su entrega y abnegación. No en vano hacen honor a su lema: “valor, firmeza y constancia”.