Viernes, 15 de diciembre de 2017

Más poesía y menos policía

Con motivo de la manifestación poética realizada en el Barrio del Oeste el viernes pasado y en la que participaron niños y maestros de los Colegios Juan Jaén y Trinitarias

Decía Federico García Lorca que “la poesía es algo que anda por las calles, que se mueve, que pasa a nuestro lado”. Conscientes de esa afirmación y sabedores del déficit que tenemos de poesía en nuestra sociedad hemos salido a la calle para encontrarnos con ella, para ponerla al alcance del otro, para sentirnos, como decía Jaime Sabines, peatones.

Calle a calle, verso a verso, así se hace camino. Con la mirada libre de fronteras, con el ánimo en flor, con la emoción en rama. Creemos en las palabras, creamos con las palabras y hacemos versos y hacemos barrio.

Hoy ponemos en pie nuestro grito para pedir verdad, para reclamar esencia frente a apariencia, para perfumar la vida de versos.

Somos la voz del que busca en los límites, somos antorcha, fuelle, inspiración.

Gritamos todo el abecedario por el barrio, miramos hacia delante con rima consonante, queremos cada día leer más poesía. Sentir en la piel la conmoción del verso. Compartir con los otros nuestras mejores palabras, nuestra emoción.

Por eso reclamamos, con la voz de Celaya: “Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto […] Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos.”

Queremos los poemas a plazo fijo en los bancos del tiempo, queremos más bibliotecas y menos hipotecas, queremos arañar en el minuto exacto para ver el mar, que la noche nos sostenga, que nos lance muy alto por encima del mundo. Queremos conjugar todos los verbos, conjurar la prisa y la rutina, queremos aplazar el desconsuelo, organizar las risas, el amor y las preguntas.

 

Y gritar muy alto nuestros lemas y consignas:

 

El mundo está que trina

porque le falta rima

 

Somos diversos,

leemos versos.

 

Más corazón

y menos corrupción.

 

Menos problemas

y más poemas.

 

Cultura sin IVA

y escuela creativa.

 

El viernes pasado, por la mañana, salimos a la calle para clamar y reclamar más poesía y más verdad frente a tanta apariencia y tanta mentira. Los niños de los colegios Juan Jaén y Trinitarias -y sus maestros y maestras- prepararon pancartas con poemas y secundaron las consignas que gritábamos con los megáfonos: "Leer está muy bien, lo dice el Juan Jaén", "Poesía necesaria, lo dice Trinitarias". Y hasta se sumaron algunos chicos mayores del grupo de teatro de Trinitarias. Una jornada festiva y hermosa llena de emoción en la que los niños y la poesía fueron los protagonistas.

Lástima del final, un tanto agridulce, pues la policía local –que no estuvo en el inicio de la actividad para cortar y ordenar el tráfico– no permitió que los niños regresasen a su colegios por la calle sino por las aceras.

La Asociación contaba con los permisos necesarios para realizar la actividad pero la policía, mucho más pendiente de los tunos que desfilaban en rebaño por las calles del centro y del seleccionador español al que nombraban “Doctor Honoris Causa”, olvidó su papel de servicio público al ciudadano corriente, a los peatones que reclaman también su sitio en la calle frente al ruido del tráfico. “Nadie me dice a mí cómo tengo que hacer mi trabajo”, me dijo uno de los agentes que nos pedía explicaciones por cortar la calle para manifestarnos pacíficamente. “Yo soy la autoridad”, me señalaba mientras daba prioridad al paso de vehículos y dejaba separado el grupo de niños que regresaban al colegio a ambos lados de la acera.

Y yo no pude por menos que acordarme de Nicanor Parra, el antipoeta, y su libro “Chistes para desorientar a la poesía/policía” donde señala (con una invitación implícita a cambiar “poesía” por “policía”: "Destruye este papel / la poesía te sigue los pasos / a mi también/ a todos nosotros"

El viernes por la mañana fuimos poesía y antipoesía, fuimos "máscara contra gases asfixiantes", fuimos poesía de la plaza pública que debe llegar a todos por igual. Y por eso gritamos como última consigna: “Más poesía y menos policía”.

Gracias Inma Cid por crear barrio y propiciar estas acciones. Y gracias, también, al equipo de voluntarios y a los maestros que trabajaron, incansables, para llevar a cabo la iniciativa.