Lunes, 18 de diciembre de 2017
Las Villas al día

Del corazón de Euskadi a El Rocío, pasando por Cantalpino

Cuatro jubilados vascos descansan en la Villa en su peregrinaje a la popular romería de Almonte (Huelva)

Los niños suben al carro de los peregrinos a su llegada a la Plaza de Cantalpino | Fotos: Elena Sánchez

Desde Llodio (Álava) a la ermita del Rocío, en la localidad de Almonte (Huelva). Con un carro tirado por ‘Chula’ y ‘Charo’, sus dos mulas. Con la fe de los cristianos que viven y sienten la religiosidad popular. Con los ojos empapados por la lluvia y abrasados por la claridad de la primera luz de cada amenecer. Con un corazón grande y la felicidad que da el silencio de los caminos. Cuatro jubilados vascos, Adolfo Guerrero ‘Fito’, Andrés Gamilla, José Ramón Larisgoitia y Pedro Zayas, alcanzaron este sábado en Cantalpino el ecuador de su peregrinaje a la romería almonteña para adorar a la Virgen más andaluza, cuyo día grande se celebra el Lunes de Pentecostés, aunque este año el esperado salto de la verja será el domingo 15 de mayo, san Isidro.

Al llegar al pueblo cantalpinés en las primeras horas de la tarde han sido recibidos con los brazos abiertos por los vecinos y varios representantes del Ayuntamiento, que les ha proporcionado cobijo en el centro cívico (con duchas y calefacción) y manutención. A la entrada de la localidad por la carretera que baja desde ‘Las Zorreras’, la hija de uno de los peregrinos les recibía emocionada junto a sus hijos.

45 etapas

Los peregrinos estiman llegar a la Ermita del Rocío en 45 etapas, con recorridos diarios de entre 20 y 25 kilómetros de media diaria. De momento, han superado casi los 500 kilómetros de un total de 980. Destacan el cariño y apoyo que reciben de los lugareños de cada pueblo, sin duda una de las experiencias más bonitas de esta aventura, pese a la climatología adversa, con abundantes lluvias y jornadas de mucho frío.

Las dos mulas que tiran de la carreta, 'charo' y 'chula'. LUIS ANTONIO CURIEL Desde su centro de operaciones en Llodio, una de las ciudades más industriales del País Vasco, han preparado la peregrinación con esmero y aseguran que esperaban que fuera más dura. Uno de los aspectos más importantes en este peregrinaje es el cuidado personal, con una buena alimentación y el adecuado reposo, y también un buen mantenimiento de los enseres y las mulas, a las que buscan siempre el lugar más apto para el descanso cuando completan una etapa. “Esto, además, no es como una bicicleta, que si se rompe se arregla; aquí, como se rompa una mula no tiramos...”

15.000 euros de gastos

La peregrinación no está siendo precisamente barata, pues la cuadrilla de peregrinos ya ha hecho una inversión cercana a los 15.000 euros, a los que añadirán otros costes a lo largo del periplo. Compraron en Tafalla, Navarra, un carromato. No uno cualquiera, uno con currículum: “Ha ido hasta Santiago dos veces”, señalan. Siguiente paso, los animales, indispensables para su aventura: “Todos nos aconsejaban que compráramos unas mulas porque los caballos se rajan”, continúan. Entonces llegaron las primeras dificultades, porque “no hay cultura para este tipo de acciones y tampoco oferta”. Buscando soluciones se plantaron en Sahagún, León, donde finalmente compraron la pareja de animales.

“Lo duro es tener lejos a la familia”

En Cantalpino el Ayuntamiento les agasajó con la comida en un mesón de la Plaza España mientras la teniente de alcalde y concejala de Cultura, Elena Sánchez –corresponsal de SALAMANCArtv AL DÍA-, les abrió las puertas de su casa para estacionar bajo techo el remolque. Allí, con la familia, desgranaron todo tipo de anécdotas en presencia de sus dos hijos, a los que no se les olvidará esta visita tan especial. Durante la cena y la posterior velada hablaron de los lugares y la belleza de los parajes que han recorrido y en los que descansan.

Lo duro –dicen- es dejar la familia”. “Hace unas noches dormimos en un pajar, pero también lo hacemos en la tienda de campaña con mucha humedad o en el propio carro”, explicaron. Llevan una batería recargable con la energía solar pero en las últimas fechas el tiempo desapacible no les ha permitido contar con ella en condiciones aceptables.

Durante la tarde de sábado en Cantalpino, y después de guardar a buen recaudo los aperos y las mulas, han recorrido los espacios más emblemáticos del pueblo. Pasadas las 9,30 de la mañana, los peregrinos vascos partían en dirección a Alba de Tormes, por los caminos y carreteras próximos a la Vía de la Plata, siguiendo a la inversa el Camino de Santiago del Sur o Mazárabe.

Comentaron que llegarán al Rocío acompañados por la Hermandad de Lucena, que les espera en Coria del Río.

Con todo, y pese al sacrificio físico del camino, esta peregrinación está siendo ya una hermosa experiencia que les marcará para el resto de sus vidas.

Fotografías: Elena Sánchez / Juan Alberto  García (Dos Columnas)

Galería de imágenes del paso de los peregrinos por diferentes lugares desde el País Vasco

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“Ojalá que el Camino nos vuelva a juntar en Cantalpino”

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