Domingo, 17 de diciembre de 2017

Uso Saludable de Medicamentos

El modelo Biomédico imperante durante el siglo pasado conllevo que el gran progreso de la Medicina del siglo XX estuviera ligado a la investigación con ensayos clínicos para encontrar medicamentos eficaces, efectivos y seguros. Con ellos se ha conseguido el control de los síntomas, las molestias y la curación de muchas de las enfermedades; pero su éxito en los tratamientos de las enfermedades no nos puede deslumbrar hasta el punto de tomarlos habitualmente y sin prescripción médica. Hoy en día existe excesiva automedicación y un porcentaje importante de la misma no es razonable ni responsable. Es decir, se toman medicamentos sin necesidad y su demanda crece exponencialmente por su utilización como unos bienes de consumo cualquiera. Se ha olvidado que son y deben ser un instrumento al servicio de la Salud de los ciudadanos.

Los medicamentos son efectivos para determinados problemas y enfermedades para los que se investigaron y en las que se demostró su efectividad y seguridad. No para otros, dado que todos ellos pueden causar efectos adversos porque dado que no provocan un solo efecto en un sólo órgano o sistema del organismo. No existe el fármaco perfecto que sólo actué dónde, cuándo y cómo deseamos. Por eso se asume un riesgo para la Seguridad del Paciente si se utilizan inadecuadamente y de manera irresponsable. Los médicos y los farmacéuticos se han formado para garantizar este principio, aunque actualmente se ven sometidos a una excesiva demanda por las dinámicas de tratarlo todo con medicamentos y por la falta de Educación Sanitaria de la población.

Tan frecuente es su uso que en todas las casas existe un botiquín cuyo por objetivo es solucionar aquellos problemas, lesiones y/o accidentes leves que deben ser gestionados en la familia para que no se perjudique, con una excesiva demanda, el proceso asistencial y la sostenibilidad  del Sistema Sanitario.

Como regla general el contenido del botiquín casero o familiar debería estar basado en lo que se necesita para tratar los primeros síntomas y los problemas de las enfermedades más frecuentes y habituales en la familia. En general, molestias gástricas, estreñimiento y diarrea si no se controla con dieta y ejercicio; dolores  en general, desinfección de heridas, tos irritativa y procesos catarrales y/o gripales. En consecuencia, deben contener: antiácidos y protectores gástricos (omeprazol), analgésicos (fundamentalmente paracetamol), antiinflamatorios no esteroideos (AINEs, tipo ibuprofeno), algún antiséptico y desinfectante (como la povidona yodada), antitusígenos (que sólo deben utilizarse en tos irritativa, aquella que no es productiva y fundamentalmente por las noches) y, algún compuesto antigripal para disminuir los síntomas del resfriado y los procesos víricos.

Pero no conviene olvidar que la utilización excesiva de antiinflamatorios, tipo ibuprofeno, no son la primera elección para el dolor (paracetamol 500-650 mgr) y pueden conllevar alteraciones gástricas y hemorragias digestivas según la susceptibilidad individual; pero también alteraciones renales. Igual pasa con el omeprazol, su utilización excesiva durante más tiempo del necesario daña al riñón produciendo insuficiencia renal. También, actualmente, se utilizan gran variedad de medicamentos como terapia del bienestar, es decir, para alteraciones intrascendentes y banales con complejos vitamínicos, ansiolíticos, tranquilizantes, etc. Todos ellos deben tomarse sólo cuando se necesitan y, lo aconsejable es controlar estos problemas leves y diarios con la sustancia gris cerebral y con una vida saludable y activa física y socialmente.

En mi opinión, la automedicación como conducta habitual y en general es desaconsejable porque comporta un riesgo no despreciable de efectos negativos y va en contra de la efectividad y de la Seguridad del Paciente. La recomendable es tomar medicamentos sólo cuando se necesitan, lo ha determinado un médico por conocer el proceso que se padece y desde la racionalidad y la responsabilidad.

El uso excesivo de medicamentos comporta riesgo y, por tanto, no es saludable ni razonable.

 

 

JAMCA