Sábado, 16 de diciembre de 2017

Sacyl impulsa un plan de tres años para reducir en un 32 % la lista de espera quirúrgica

Se impulsarán las unidades de diagnóstico rápido y de alta resolución para que los pacientes con sospecha de enfermedad grave sean atendidos en el ámbito hospitalario en menos de 72 horas
El plan incluye actuaciones para reducir las listas de espera en el ámbito sanitario

La reducción de un 32 % en lista de espera quirúrgica y el establecimiento de una demora máxima de 72 horas ante la sospecha de potencial gravedad en el caso de consultas externas y pruebas diagnósticas son los objetivos fundamentales establecidos por la Consejería de Sanidad en el Plan Estratégico de Eficiencia y de Control y Reducción de las Listas de Espera del Servicio de Salud de Castilla y León (Perycles), cuyo plazo de desarrollo abarca hasta diciembre de 2019.

La puesta en marcha de este Plan busca establecer una hoja de ruta en la que ya se está trabajando para mejorar las listas de espera y las demoras, priorizar a los pacientes en función de su gravedad y de su urgencia y conseguirlo de forma eficiente y sostenible, con los medios actuales, aportando siempre una información adecuada, clara y transparente a los pacientes. Las líneas de trabajo giran en torno a cinco objetivos con más de 25 indicadores principales, que son: disminución de las demoras y listas de espera, gestión de la demanda, priorización de pacientes, compromiso e implicación de los profesionales e información transparente.

Sin duda, el Objetivo 1 de disminución de las demoras y las listas de espera es la esencia de Perycles pues, sea cual sea el problema de salud, el hecho de que el paciente espere para ser diagnosticado y tratado o intervenido siempre genera una situación de incertidumbre. Para evitar en la medida de lo posible estas situaciones, la Gerencia Regional de Salud se ha planteado unos objetivos factibles y asumibles para su desarrollo a lo largo de estos cuatro años que, en el caso de la lista de espera quirúrgica, parten del cumplimiento de las garantías de espera máxima reguladas por Real Decreto -RD 20139/2011, de 15 de julio, y RD 29/2012, de 26 de julio-.

El Plan insiste también en la necesidad de priorizar la atención en función de la gravedad de los casos y no solo de acuerdo al tiempo de demora en la lista de espera, por lo que se seguirá exigiendo el escrupuloso cumplimiento de los criterios de inclusión de pacientes en cada prioridad clínica. Asimismo, se trabajará para optimizar los tiempos dentro de los quirófanos, cuyo rendimiento deberá ser igual o mayor al 76 %. Y se reducirán al mínimo las suspensiones quirúrgicas, para lo que se establecerá un procedimiento de justificación de las mismas por causas ajenas al paciente.

El planteamiento del eje central de este Plan Estratégico, la reducción del número de pacientes en lista de espera quirúrgica y de las demoras medias, establece objetivos específicos para cada centro, teniendo en cuenta la idiosincrasia de cada uno de ellos. Pero, en términos generales, la finalidad es reducir el número de pacientes en lista de espera en un porcentaje que oscila entre el 2,5 % y el 10 % anual, con evaluación semestral y asunción de nuevos objetivos para el siguiente periodo y así sucesivamente; y de forma semestral durante los cuatro años de vigencia de Perycles.

En datos globales, se pretende pasar de los 33.212 pacientes en lista de espera quirúrgica, a fecha de 31 de marzo de 2016, a los 22.500, el 31 de diciembre de 2019, lo que significaría una reducción del 32,2 %. En cuanto a la demora media, el Plan se marca como objetivo pasar de los 85 días actuales a 65 cuando finalice 2019, lo que supone una disminución del 23,5 %.

Además, con el fin de mantener un control exhaustivo de las listas de espera quirúrgicas y de sus posibles incidencias, todos los centros tendrán que disponer de una Comisión de Programación Quirúrgica que semanal o quincenalmente revise la lista de espera así como la actividad realizada, rendimientos de quirófano, suspensiones y la programación propuesta para el siguiente periodo. Esta comisión contará con la participación de miembros de la Dirección Médica y de la Dirección de Enfermería, Admisión y personal de Anestesia o jefes quirúrgicos.

Consultas externas y pruebas diagnósticas

En el caso de la lista de espera de consultas externas, se plantean dos cuestiones como imprescindibles para su reducción: el control de la derivación de pacientes a las consultas hospitalarias mediante protocolos consensuados y los programas de formación continuada. Las prioridades en el caso de las consultas externas no están tan reguladas como las de la lista quirúrgica y el Real Decreto 605/2003, de 23 de mayo, solo establece como prioridad 1 la solicitud preferente para aquellas consultas que deben realizarse en un periodo máximo de 15 días y la prioridad 2 para las solicitudes ordinarias, sin periodo máximo.

El principal problema que hay en estas listas de espera es la gran heterogeneidad en los criterios de inclusión, registros, instrucciones de elaboración, nomenclatura, etc., tanto entre servicios asistenciales como entre los diferentes centros. Por eso, y aunque ya se viene trabajando para corregir estas cuestiones, el compromiso de Sacyl es el de desarrollar los sistemas informáticos y técnicos necesarios para dar soporte a la información y su correcta gestión y el de ofrecer visibilidad y transparencia completa a las listas de espera y demoras de pruebas diagnósticas y consultas externas.

Perycles establece tres prioridades: en primer lugar, ante sospecha de potencial gravedad, la consulta se atenderá en un plazo inferior a las 72 horas a través de las Unidades de Diagnóstico Rápido; en el caso de marcarse como preferente, la demora máxima será de 15 días, y por último, si se establece el caso como prioridad ordinaria, la demora media será de entre 30 y 40 días.

Para ello se impulsarán los recursos asistenciales de alta resolución, como son las ya citadas Unidades de Diagnóstico Rápido, las Consultas de Alta Resolución y las Unidades de Continuidad Asistencial. Se realizarán estudios exhaustivos de cuántas unidades de estas características son necesarias en cada centro para lograr los objetivos señalados y se reorganizarán algunas especialidades.

Los pacientes con sospecha de procesos oncológicos se establecen como prioridad dentro de las enfermedades potencialmente graves para que puedan ser diagnosticados de forma temprana y tratados de manera más eficaz.
Por último, en cuanto a demoras, este Plan Estratégico también se dirige a regular los picos que en determinadas épocas del año provocan un aumento importante de pacientes en las consultas de Atención Primaria y dan lugar a esperas mayores de lo deseable. Para ello, se revisarán y homogeneizarán las agendas de los equipos de Atención Primaria con la finalidad de logar una demora máxima inferior a 48 horas a lo largo del desarrollo de Perycles, excepto en situaciones excepcionales que serán contempladas y resueltas en un Plan de Contingencia.

Gestión de la demanda

Por otra parte, Perycles busca una integración efectiva entre Atención Primaria y Hospitalaria para una adecuada gestión de la demanda. Esto significa una historia clínica única, protocolos y guías clínicas unificadas, pruebas diagnóstico-terapéuticas no duplicadas y coordinación y diálogo continuo entre niveles asistenciales. Para ello, se apostará -como ya se viene haciendo- por la gerencia única como mecanismo de integración progresivo y se potenciará el papel de la Atención Primaria como puerta de acceso al sistema y primer contacto con el ciudadano.

Además, se creará una Comisión de Continuidad Asistencial y de Cuidados donde se abordarán todos los temas que interfieran en la atención integral del paciente y se adoptarán las medidas necesarias para que la información clínica del usuario y la respuesta hospitalaria contengan los datos precisos para la correcta información del proceso asistencial.

Asimismo, se favorecerá la interconsulta no presencial, potenciando la comunicación entre profesionales y niveles para ofrecer una respuesta rápida y eficaz a los médicos y enfermeras de Atención Primaria, sin necesidad de valorar presencialmente determinados casos.

Por último, se trabajará intensamente para disminuir la variabilidad en la indicación y la derivación: se trata de establecer pactos o consensos de indicación de derivación amparados en la evidencia científica o en los protocolos actualizados.