Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Abrazo a la Plaza

El sábado pasado tenía lugar un acontecimiento no habitual en la Plaza Mayor de Salamanca. Convocados por la reconocida ONG para el desarrollo Manos Unidas, se reunían en dicha plaza un buen grupo de ONGs, otras instituciones e individuos particulares. Hicieron acto de presencia incluso el obispo de Salamanca y el alcalde de la misma ciudad. El objetivo de ese abrazo a la Plaza Mayor de Salamanca era, como otros años en los que ya ha tenido lugar el mismo acontecimiento, se pretendía, digo, llamar la atención sobre el llamativo e injusto hecho de la abundante hambre que afecta a una gran cantidad de personas, millones –en torno a los mil—de personas, que padecen día a día y mueren en cantidades notables a causa de esta lacra inconfesable.

Se trata del “VII abrazo solidario a la Plaza Mayor del Mundo 2016”. El abrazo comprendía la presencia de multitud de palabras notables en torno al tema del hambre en el mundo. En el lado norte eran 21 palabras de denuncia, como hambre, guerra, esclavitud, armas, muros y murallas, indiferencia culpable, economía que mata, desigualdad, injusticia, corrupción, comercio injusto, pobreza, explotación…

En el lado este se marcaban 22 causas del hambre, entre ellas abuso y desequilibrio, egoísmo, despilfarro, indiferencia, explotación, soberbia, avaricia, maldad, racismo, corrupción, violencia, sed de poder, nacionalismos…

En el lado sur se señalaban 20 obstáculos para la solución del problema del hambre, como capitalismo exacerbado, desigualdad, injusticia, analfabetismo, corrupción, pasividad, prepotencia, ignorancia, despilfarro, egoísmo, consumismo, paro…

Y, finalmente, en el lado oeste se hacían, en positivo, 25 propuestas de cara a solucionar el problema del hambre: Igualdad, justicia, acogida, actuar juntos, equidad, oportunidades, ternura, coherencia, compromiso, respeto, amor, responsabilidad, paz, tolerancia, comercio justo, compartir, puentes y puertas abiertas, leyes justas, escuelas…

Es una iniciativa sugerente y contribuye a una positiva y estimulante concienciación de los ciudadanos que conviven con nosotros en Salamanca. El peligro está en dejar este ejercicio de la muestra espectacular en la Plaza de la ciudad charra en realización y reflexión o comentario de un solo día. Es verdad que la acción contra el hambre o, dicho de otra manera, a favor del desarrollo en el mundo, es una actividad continua por parte de varias ONGs y de otras personas responsables. Pero tenemos la sensación de que lo que hacemos es manifiestamente mejorable y una exigencia que no debería dejarnos dormir tranquilos ante tal desaguisado del problema del hambre.

¿Qué podríamos hacer cada uno de nosotros, aunque sea mínimo y dé la impresión de ser completamente ineficiente? Podríamos consumir lo mínimo necesario, compartir con los necesitados próximos a nosotros, interesarnos por conocer las diversas realidades de necesidades básicas en diferentes partes del mundo, participar en manifestaciones contra el hambre, difundir las diversas problemáticas de las carencias económicas y sociales en cualquier parte, dentro y fuera de nuestro país, votar y favorecer políticas justas y equitativas en las relaciones internacionales de nuestra patria, etc., etc. Si realmente nos interesamos por la solución del problema, se nos ocurrirán múltiples acciones eficientes en la línea de la solución de este magno problema.

Enhorabuena a Manos Unidas por este hermoso gesto del abrazo de nuestra Plaza Mayor, que acompaña continuamente con otra multitud de gestos y acciones, sobre todo de proyectos de desarrollo, con vistas a la solución de los inhumanos e injustos problemas del hambre.

Evidentemente, entre los afectados notablemente por las necesidades básicas, están los desplazados, inmigrantes económicos y refugiados políticos o que huyen de la violencia y de la muerte, hecho tan notable y actual. El Papa Francisco no quiere permanecer al margen del problema y de la situación, y viajará mañana a la isla de Lesbos, tan afectada por los desplazados por la violencia y otras causas. Quiere llamar la atención sobre el terrible problema de los que no encuentran salida a su situación de búsqueda de refugio en nuestros países occidentales. Y quiere invitar a las personas particulares y a las instituciones sociales y políticas, a abrirse a esas personas con generosidad y solidaridad humana, y hacer frente con eficacia a las patentes necesidades.

Intentemos hacer de nuestra plaza un lugar humanitario y social de acogida para todos los hombres. Nuestra plaza se puede abrir a la extensión del mundo, y abrir las puertas de sus arcos a todos los que quieran y necesiten acercarse hasta nosotros para resolver sus básicas necesidades expresadas en lo que llamamos hambre en el mundo.