Jueves, 14 de diciembre de 2017

La brujería a través de los tiempos

Hace poco, con motivo del trabajo que estoy desarrollando sobre los arquetipos de las brujas en el cine, tuve el placer de revisar una de las maravillas del periodo mudo. Se trata, como el propio título indica, de La brujería a través de los tiempos (Häxan, Benjamin Christensen, 1922), que podría considerarse más bien como un documental (aunque bastante terrorífico).

Ya en uno de mis anteriores artículos, habíamos citado La parada de los monstruos (Freaks, Tod Browning, 1932) como una película adelantada a su tiempo. Y es que, he aquí otro claro ejemplo de modernidad dentro de la antigüedad.

La brujería a través de los tiempos aborda el mundo de la brujería, desde sus orígenes hasta la Edad Media, donde desarrolla la mayor parte de la trama, ya que se trata de la investigación personal que el propio director y guionista, Benjamin Christensen (quien también actúa en la película encarnando el papel del diablo), realizó sobre el tratado Malleus Maleficarum, documento que surgió en la Europa inquisitorial y que contiene todo tipo de fantasías que, por desgracia, eran tomadas al pie de la letra en aquella época.

Pero volviendo al tema principal, La brujería a través de los tiempos se presenta en siete capítulos, cada uno de ellos ilustrado mediante títulos que van explicando la historia. Si bien, lo que más destaca (e impacta) son las representaciones, la expresividad de los actores, la calidad de los decorados…

Hay que recordar que en la época en la que se rodó la cinta, la influencia de la psicología se encontraba en auge en una Europa que avanzaba hacia la modernidad. Personajes de la talla de Sigmund Freud o Carl Gustav Jung, ya eran nombres conocidos por aquel entonces.

Por ello, la trama termina en la actualidad (de aquellos días), para tratar de otorgar al fenómeno de la brujería una explicación basada en la enfermedad mental, totalmente alejada de cualquier visión esotérica.

Como conclusión, La brujería a través de los tiempos no sólo es un documental de la historia de la brujería en la Europa inquisitorial, sino también un retrato de la sociedad de los años veinte y su pensamiento.

Sea como sea, nos encontramos ante una joya digna de ver, analizar y admirar.