Miércoles, 13 de diciembre de 2017

#TenemosSismo

Busquen cualquier peli de guerra y, cuando empiece algún ataque aéreo, eso que suena en las ciudades y la gente se echa a correr, eso es la alerta sísmica.

También podría haber titulado #AlertaSísmica… O sin hashtag… No, eso no, que en estos tiempos que corren, “sin jastá no eres ná”.

Desde luego, habrá quien, ahí, en la quieta Europa, critique eso de sismo, quesque es seísmo… En otras cosas gramaticales me podré meter, pero en esto… El sismo es del que lo trabaja… Y aquí nos los trabajamos a gusto…

Pero la alarma, alerta… Joder, eso sí que… Vale, vale, que más vale prevenir, que… A ver, amigos de allá, la alarma, para los que no estuvimos en el 36 o en la Segunda Guerra Mundial, es una de las buenas… Claro, si no, pa qué… Una especie de sirena que suena un pelín antes de que empiece la tierra a acomodarse…Sirena, ya les digo, busquen cualquier peli de guerra y, cuando empiece algún ataque aéreo, eso que suena en las ciudades y la gente se echa a correr, eso es la alerta sísmica.

En lugares como este, donde los temblores de tierra –queridos paisanos míos salmantinos y conexos: en los sitios donde hay terremotos, no suelen usar la palabra terremoto, sobre todo a priori o cuando recién pasó y fue nada más un temblorcillo… De nada– son comunes (retomo la frase, por si alguien se había perdido), hay gente que tiene sicosis, lo que es comprensible y respetable, pero también muchos se lo toman, pues eso, con guasa, si se puede, y si no, con la calma que da la costumbre…

Sin embargo, desde que han puesto la alarma –insisto, no discuto su pertinencia, solo cuento sucesos– como casi siempre que ha sonado ha sido para anunciar temblores leves o hasta imperceptibles –salvo el día que un funcionario tuvo a bien usarlo, a medianoche, entre semana, para buscar a alguien perdido– el ruidote está exacerbando el negrísimo humor de quienes habitamos esta que alguna vez fue la región más transparente del aire.

De lo más leve que me encontré, una encuesta tuitera cuyas opciones eran algo así como: “sí se sintió”, “no se sintió”, “¿otra vez se jodió la alarma?” y “ya dejen dormir”.

O el caso de un salmantino de allá que, como no podía dormir porque la alarma anunciando el sismo que no sintió le había espantado el sueño, se puso a escribir su artículo, así, en caliente…

Ya luego se regresó a dormir. Al fin y al cabo, al día siguiente era domingo.

@ignacio_martins

https://www.facebook.com/ignaciomartinescritor

www.ignaciomartin.com

nachomartins (Instagram)