Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Las nubes y las tapias

Me atrae mucho contemplar y estar en las nubes y dejarme llevar por sus volúmenes y formas. Las observo pasar con cierta envidia. Su destino es viajar y viajar, proyectar su presencia y sus sombras, danzando melodías sin tocar esta tierra. Y nada las detiene. No se apegan a nada. Se dejan arrastrar por los vientos, las circundan los pájaros y el sol, se deshacen como inmenso algodón sin peso y sin apoyos. Y nunca están igual.  Su ser es libertad. No las pueden amarrar las tapias y fronteras que instalamos los hombres. Y sonríen… sonríen con gran paz.
Tamizan dulcemente la luz de cada hora proyectando el sentido más íntimo de todo. Saben permanecer lo justo en el inmenso añil del firmamento. Y se van. Se van de modo gratuito sin pedir nada a cambio.  No hay huerto, parque o circunstancia que logre retenerlas. Su destino es pasar. Me hacen guiños muy leves de saludo y afectos. Por segundos me levanto de mis tapias y esquinas, de mi presente y mi curriculum...y dejándolo todo  me abandono con ellas. La felicidad es esto.