Lunes, 18 de diciembre de 2017

Los panameños

 

Ahora que ha empezado la campaña de la RENTA, sólo recordar que es para aquellos que no tengan cuenta en Panamá. Vamos, los millones de españoles no afortunados de estar en la famosa lista. Es lo que tienen las listas, el problema no es que existan, es cuando no estamos en ellas.

Mientras que la mayoría de los que pagamos impuestos, pagamos hipotecas y créditos con cláusulas abusivas o pagamos, cuando menos, religiosamente nuestras deudas, a lo que podemos aspirar es a no estar en las listas de morosos, alrededor nuestro pululan cientos de personas que han re direccionado sus beneficios lícitos o ilícitos a lugares a los que el fisco no puede echarles mano.

Montoro, el Digno, se hace el interesante, el rotundo y el sabio: Panamá sólo representa el 0,9% del dinero detectado en fraude. Vaya, que rápido es contabilizando, o que hábil ha sido consiguiendo y descifrando el conjunto de los papeles de Panamá. Ya sabe quiénes son y cuanto tienen en Panamá. Y lo que también cifra como cierto: conoce el paradero del 99,1% del dinero defraudado restante. Pues ya está rescatándolo, digo yo.

Defraudar no lleva a la cárcel. Tenemos gente a nuestro alrededor que, más o menos conocida, ha salido indemne con una negociación con el fisco. Quizá esa sea la razón de los mensajes de Montoro y la actual cúpula del Gobierno: que los nombrados pasen por el despacho de las negociaciones, se repartan esas deudas en un poquito por aquí y otro por allá, se cumpla con el público general con el pago de una pequeña cuantía y todos tan contentos. Pues no.

El público europeo está anestesiado. América, el país donde por el negocio se hace lo que sea, donde el poderoso capitalismo deja tirada a la gente, donde el Estado no existe, donde reina la desprotección, donde el poder no tiene límite… castiga sin pudor a los morosos y a los estafadores. Una cosa es que sea la tierra de las oportunidades y otra que sea la de los estafadores. Al revés que en los países latinos y ya por extensión en toda Europa. Se puede hacer dinero, se puede pagar al fisco, se pueden utilizar los instrumentos legales al servicio de empresarios y personas y todo con la bella labor social de la contribución al pago de impuestos. Así es Estados Unidos, ese ogro. Sí, sí, ese que todos hemos visto en películas y series como gran colapsador de la economía y, sin embargo, quienes la lían, la pagan. En los casos Enron, Lehman Brothers, General Electric y otros, la lista de apresados, embargados y arruinados es larga, pero localizada y la han pagado. Aquí tenemos a cientos de defraudadores, pícaros y vivos, llenando hojas y hojas del papel cuché y de artículos de prensa de investigación que, sin embargo, aún no llenan la lista de presos.

Los que movilizan grandes sumas de dinero en Estados Unidos: Aple, IBM, Facebook, Bill Gates, apuestan por NO movilizar sus fortunas a paraísos y presionar ante el Gobierno para que, en todo caso, con su aportación a un mejor modelo de sociedad, paguen menos impuestos. Así, son los grandes impulsores de StarUps, proyectos emprendedores, proyectos de investigación médica, científica y técnica, etc. Pero en España, al afortunado, sólo se le pide que se le incluya en su nómina de empleados tras la jubilación política como pago a los favores, tanto al político como a sus allegados.

Aquí, a las grandes fortunas se las adora sin más peticiones y a los que apoyan a emprendedores, StartUps y proyectos de investigación, sólo se les conoce en algunas líneas de textos especializados y son desconocidos para el gran público. Hablo de los creadores de Tuenti, de la Nevera Roja, etc., que tras la venta de sus empresas por ingentes cantidades de dinero, ahora dedican su tiempo y su dinero a apoyar a otros emprendedores. Eso si merece la medalla al mérito del trabajo.