Viernes, 15 de diciembre de 2017

Mareando la perdiz

Este jueves trajo consigo una nueva reunión para la búsqueda de formación de gobierno, que en este caso tuvo como protagonistas a PSOE, C’s y Podemos. Y nuevamente la reunión finalizó con unas declaraciones por parte de políticos de unas y otras formaciones de las que lo único que se puede desprender es que caminamos firmemente hacia una nueva convocatoria electoral.

 

Personalmente empiezo a estar un poco harto de que unos y otros estén mareando la perdiz continuamente, dando a entender que hay margen para llegar a un acuerdo, pero demostrando todo lo contrario cada vez que se reúnen. Tras el último encuentro, Ciudadanos y Podemos se han acusado mutuamente de reventar la reunión, señalando que la culpa es de la otra formación, pero en realidad nadie se ha movido prácticamente de sus posiciones, siguiendo bien marcadas unas líneas rojas sobre las cuales no hay margen de negociación.

 

Por otro lado, a nadie debe sorprender que no se llegue a acuerdo ninguno, pues solo leyendo los programas económicos de Ciudadanos y Podemos ya se ve que son antagónicos, situado cada uno a un extremo, en sus respectivas antípodas ideológicas. Y es que, si bien en cuestiones de regeneración democrática ambas formaciones tienen propuestas similares, un acuerdo de gobierno no puede basarse exclusivamente en esa parte coincidente, ya que una cosa sería formar un gobierno y otra lo que le sucede, que es gobernar, y ahí es donde se pondrían en evidencia las confrontaciones en el ámbito económico entre C’s y Podemos. En medio de ellos se sitúa el PSOE, haciendo el papel de aquel amigo que duda entre dos mujeres y no se decide por una, pues tampoco quiere renunciar a ninguna de ellas.

 

Entretanto, el PP, ajeno a las cuestiones de la formación de gobierno, está tratando de hacer el menor ruido posible, no vaya a ser que le estalle nuevamente en la cara la patata caliente valenciana, que parece haber pasado a un segundo plano. En este afán de pasar a segundo plano informativo han decidido no comparecer ante Congreso y Senado, alegando que estando en funciones no tienen por qué hacerlo, aunque esto no sea estrictamente cierto, pero se trata de ganar tiempo y no dar que hablar, no vaya a ser que se sufra un desgaste aún mayor. En este sentido, el PP estaría agazapado, esperando a que PSOE, C’s y Podemos se partan los cascos entre ellos y, una vez que se hayan roto la cornamenta, salir a cortejar a la opinión pública. El PP tirará entonces de un mensaje mesiánico alegando un “votadme a mí que ellos no saben ponerse de acuerdo”. Como si alguien fuese capaz de llegar a un acuerdo en este país…

 

Cabe recordar que de los pactos más ‘naturales’ que podrían darse para la formación de un gobierno, que a priori serían PP-C’s y PSOE-Podemos-IU, ninguno suma los escaños necesarios o suficientes para formar gobierno, lo que nos llevará, salvo sorpresa mayúscula, a la convocatoria de nuevas elecciones en junio. Y es que la transversalidad entre bloques que ha buscado el PSOE no ha sido asumida por aquellos con quien negocia. Así, C’s continúa proponiendo una gran coalición que los integre junto a PP y PSOE, mientras que Podemos sigue mirando hacia la izquierda, no queriendo pactar con C’s conscientes de que son como el agua y el aceite.

 

No obstante, a sabiendas de que la transversalidad estaba desechada desde el principio y que los bloques ‘naturales’ no sumaban, Pedro Sánchez llegó a un acuerdo con C’s con el afán de poder convertirse en presidente, siendo este acuerdo el mismo que ahora le está ahogando en la negociación con Podemos. Y es que las concesiones que PSOE hizo a C’s en materia económica se antojan del todo inaceptables para un partido como Podemos, y es precisamente este hecho el que está dando la puntilla a las negociaciones. No obstante, el PSOE tampoco parece que pudiese tener muchas alternativas en este escenario electoral, pues de haber llegado a un primer pacto con Podemos lo que se le haría imposible sería llegar a un acuerdo con C’s, que nunca aceptaría unas condiciones de izquierdas en materia económica. Por su parte, Podemos ha hecho unos cuantos llamamientos a formar un gobierno “a la valenciana”, pero cabe indicar que los números tampoco cuadran en ese sentido, salvo que ERC o DiL acepten abstenerse en la investidura, algo que ya han dicho pasaría inexorablemente porque se celebre un referéndum en Cataluña en el que se decida entre seguir en España o conformarse en un Estado independiente.

 

Por tanto, parece que las otras dos opciones que quedarían para formar gobierno, prácticamente imposibles de darse, serían la de la ‘gran coalición’, en que PP y PSOE formasen un ejecutivo conjunto, o la de un gobierno de izquierdas entre PSOE, Podemos, Compromís e IU que aceptase un referéndum en Cataluña, viéndose por ello apoyado por los catalanistas. Ambos escenarios se antojan imposibles a día de hoy y, aunque sumarían los escaños suficientes para poder formar un nuevo gobierno, parece del todo descartado que puedan llegar a darse, el primero porque ni PP ni PSOE aceptarían un gobierno presidido por el otro, y el segundo porque la aceptación de un referéndum en Cataluña sería rechazado por el PSOE.

 

Por todo ello, solo cabe ir preparándose para ir a votar en unas nuevas elecciones, y por las fechas que tocarán, alguno quizá se quede sin un día de las fiestas patronales de su pueblo, pues el dedo electoral apunta hacia San Pedro. Ese domingo seguro que alguno se acordará de todos los políticos juntos…