Lunes, 18 de diciembre de 2017

Democracia entre paréntesis

¿De qué va esto de la democracia? No estaría nada mal dar unas cuantas clases explicando sus características a los ciudadanos…y a los políticos. Estos días está sucediendo algo suficientemente significativo en este punto. Se trata de la situación del Gobierno en funciones. Como saben ustedes, con este nombre se conoce al Gobierno anterior a las elecciones que sigue despachando los asuntos ordinarios hasta que entra el nuevo Gobierno electo. Claro, lo raro es lo que ha ocurrido en España: las elecciones fueron en diciembre y en estas estamos sin que el Congreso de los Diputados haya podido elegir al nuevo presidente (a veces se nos olvida que los ciudadanos no elegimos al presidente sino a los diputados y que estos son los que efectivamente lo eligen, es lo que se conoce como democracia parlamentaria, a diferencia de los sistemas presidencialistas como EE. UU.  y Francia, en que son los ciudadanos directamente los que eligen al presidente). Bueno, pues lo dicho, que no tenemos aún nuevo Gobierno y sigue interinamente el anterior. Cosas de nuestro Parlamento y de los resultados electorales que han dibujado un bucle casi imposible.

Y aquí viene el órdago. En el ínterin, el Gobierno en funciones se niega a comparecer ante el Congreso porque sostiene que ¡no es responsable ya que su legitimidad viene de la anterior legislatura y los nuevos diputados no lo pueden controlar! He oído disparates jurídicos, pero este es de campeonato. Es decir, que si la cosa se dilata y se celebraran nuevas elecciones en junio, este Gobierno habría estado sin control parlamentario ¡durante más de medio año!

Cualquier constitucionalista de medio pelo sabe que una de las características de la democracia es el control del Gobierno por el Parlamento, es decir, que a la función legislativa el Parlamento une la del control del Ejecutivo, y lógicamente la elección del nuevo presidente. Pues ya sabemos, en España llevamos cuatro meses sin democracia parlamentaria, es decir, la democracia está entre paréntesis, en modo silencioso. Pero eso sí, nadie, ni los diputados del partido que apoya el Gobierno, ha dicho ni pío sobre seguir cobrando su remuneración. Porque si no hacen leyes ni controlan al Gobierno ¿en qué entretienen su tiempo en el Congreso: juegan a los barcos o al dominó?

Es escandaloso. Una vez más se demuestra que la española es una democracia de baja intensidad o de calidad mediocre. Por ejemplo, si conocemos el dato del déficit público en este momento ¿no es obligado que los ministros de Economía y Hacienda den la cara?, o si ocurren otras cosas graves que deben ser afrontadas necesariamente por el Gobierno ¿este se evade de responder parlamentariamente por sus actos? Por eso no es de extrañar que un diputado le diera la bienvenida al Congreso  al  presidente Rajoy cuando, tras muchas indecisiones, se decidió a informar sobre el tema de los refugiados: la ironía se la merecía.

De ahí que apuesto doble contra sencillo que el Tribunal Constitucional, en la cuestión que se le ha planteado por el resto de partidos, pondrá las cosas en su sitio, es decir, que el Gobierno siempre responde, ya sea provisional o definitivo. No cabe nunca una democracia entre paréntesis. Es una broma de muy mal gusto, un desprecio a la esencia de la democracia.

Marta FERREIRA