Jueves, 14 de diciembre de 2017

El “sastre” de Panamá

La avaricia es de naturaleza tan ruin que nunca consigue calmar su afán, después de comer siempre tiene más hambre

Y de nuevo llueve sobre mojado. Después de las filtraciones de Wikileaks; de los sobres de Bercenas y la lista Falciani, ahora saltan al ruedo de los escándalos los papeles de Panamá.

No sé porque, pero cuando tuve noticia de los dichosos papeles me vino a la memoria la película del año 2001 basada en una novela de Jhon Le Carré, que protagonizan Geoffrey Rush y Pierce Brosnan titulada El sastre de Panamá, tal vez fue por una extravagante asociación de ideas. Y es que los figuran en la lista, como en la película hace el espía británico al que da vida Brosnan, se pusieron en contacto con un “sastre” de oscura actividad pero muy relacionado - en este caso el sastre se llama Mossack Fonseca - para que les confeccionara un traje a medida de sus poco transparentes finanzas.

Los documentos del “sastre” panameño revelan conexiones con multitud grandes empresas, personas de la política, el deporte, la literatura, el cine, etc. Su extensa variedad en multitud de países es síntoma evidente de una delincuencia de élites generalizada a quienes no gusta cumplir sus obligaciones con el fisco y prefieren tener sus ganancias lícitas o ilícitas en empresas Offshore que, por las definición que he encontrado ya que uno no es experto en estos tema, significa algo así como “fuera de la costa” y es un término legal hace referencia a empresas o sociedades constituidas fuera del país de residencia, en regiones donde tributan un 0%, eso que llaman paraísos fiscales con el fin de no pagar impuestos.

Según los papeles del sastre son muchos los beneficiarios de sus trajes a medida y es probable que sus clientes sean muchos más ya que parece tratarse de la mayor filtración de la historia según algunos medios de comunicación. Ya veremos, porque en los tiempos que corren no gana uno para sustos.

Entre la clientela del sastre Mossack están familiares del Presidente chino, Xi Jinping, un amante del balompié que ha decidido que el fútbol se convierta en materia obligatoria en las escuelas de primaria y secundaria de China. También son ilustres clientes dos potentados del petrodólar, el ex primer ministro de Qatar, Hamad bin Jassim bin Jaber al Thani, dueño de parte del Corte Inglés, entre otras menudencias  y Salman Bin Abdulaziz, el rey de Arabia Saudí desde enero de 2015.

Asimismo el afamado “sastre” presta sus servicios al presidente ucraniano, Petro Poroshenko, que comenzó su fortuna haciendo bombones actividad que, a la vista de su fortuna actual, debe ser un buen negocio. Y su compatriota Pavlo Lazarenko el destituido Primer Ministro, declarado culpable y condenado a prisión en los Estados Unidos por blanqueo de capitales y fraude en agosto de 2006. Mientras ellos saquen su país, en un gesto insólito el Papa Francisco, propone recoger fondos en todas las parroquias europeas durante la misa del domingo 24 de abril que serán destinados a paliar el sufrimiento que están viviendo los ciudadanos de Ucrania.

Mientras Europa está preocupada por esconder sus miedos debajo de la alfombra turca mediante un acuerdo injusto y vergonzoso, pero sin duda los papeles de Panamá son muestra una vez más de lo que en su día dijera el gran dramaturgo y poeta italiano Dante Alighieri, como saben autor de la Divina Comedia, y todo esto parece una comedia divina: la avaricia es de naturaleza tan ruin que nunca consigue calmar su afán, después de comer siempre tiene más hambre. Los autores están identificados pero ¿quiénes son los consentidores de todo este vil atropello?