Jueves, 14 de diciembre de 2017

Refugiados: Del bla, bla, bla a los hechos

Me he resistido hasta ahora a tratar el tema de los inmigrantes y refugiados, quizá por hartazgo de palabras y de noticias de un día sí y otro también, o acaso por la dificultad misma de la cuestión.  Pero hoy ya no puedo resistirme más.

El reto de los refugiados en este momento es enorme y, por lo que se ve, no fácil de afrontar. La dificultad procede ya del origen del que provienen los buscadores de refugio que, en su mayoría es de Siria y del entorno del estado islámico o el ISIS. Es difícil afrontar el problema mientras no se pueda conseguir la paz en los lugares de origen, sin que haya un gobierno con el que negociar y que sea capaz de garantizar la seguridad de los que huyen del hambre y de los asesinatos. La movilidad se agrava por los abusos de las mafias que se aprovechan de la grave indefensión de los que piden refugio.

Por parte de los países de acogida, la situación sigue siendo igualmente un reto y un inmenso riesgo. Para la Unión Europea, el caso amenaza con romper la misma unión, o por lo menos con debilitarla. Cada país tiende a tomar decisiones por su cuenta, sin tener en consideración las decisiones comunes. Por otro lado, se hacen leyes y acuerdos que rompen la unidad, y que siguen caminos que atentan contra las leyes internacionales vigentes para los casos de refugiados. Pero hay más, ni siquiera somos capaces de llevar a cabo los acuerdos, irreales e injustos, a los que se ha llegado con la humillante actuación de vender la acogida o rechazo de los inmigrantes, aportando grandes cantidades de dinero, que difícilmente llegan a concretarse, dejando en manos de Turquía el mantener en el interior de sus fronteras a los no legalizados, o expulsarlos a sus países de origen, exponiéndolos de nuevo a los riesgos de los que trataban de escapar.

Los gobiernos están quedando con las vergüenzas al aire y no se ve que vayan en la correcta orientación para la solución y atención a las situaciones de los que buscan refugio. Las ONGs parecen tener un sentido más realista, y al menos de considerar seriamente las necesidades primarias de los que huyen y, después de correr numerosos riesgos, perdiendo la vida muchas veces en el camino, encuentran cerrado el paso para seguir adelante en la búsqueda de los destinos a los que pretenden llegar.

En el primer intento que iniciaron los países de Europa, se llegó incluso a repartir cuotas de inmigrantes con destino a los diferentes países. Cuotas que luego no han llegado a realizarse, a pesar de que muchas instituciones estaban ya preparadas para acoger y atender a los que fueran llegando en su momento. Aún siguen esperando. Y no se ve claro cuál va a ser el proceso en el futuro.

Por parte de los gobiernos, parece que el asunto se va quedando en el bla, bla, bla, pero no llega a soluciones efectivas. Las ONGs y muchos privados se acercan a los lugares más calientes y que se encuentran  más en el límite de supervivencia y en situaciones de procesos de tratamiento injusto e indigno, sin respeto a los derechos de las personas y sin la asistencia mínima necesaria. Conozco a un amigo que se ha acercado ya un par de veces a Munich y otros lugares de aspirantes al refugio, con la idea de echar una mano y ponerse a disposición de las instituciones que se ocupan en el tema.

La última noticia esperanzadora, de significativa llamada de atención, la está poniendo en marcha el Papa Francisco, que viajará a la isla de Lesbos el próximo quince de abril. Ya su primer viaje fuera de Roma se realizó con fines parecidos a la isla de Lampedusa, a donde llegan gran número de los inmigrantes que pretenden llegar a Italia.

Ahora, con esa experiencia previa, y dada la gravedad de la situación acrecentada por el acuerdo entre Europa y Turquía, el Papa Francisco pretende llamar la atención del mundo, de los gobiernos, de las instituciones y de los particulares, para afrontar con dignidad, con generosidad y con eficacia, la grave situación de los inmigrantes y refugiados.

En el viaje a Lesbos, acogerán al pontífice el presidente y el primer ministro de Grecia, país al que pertenece la isla de Lesbos. Pero también se harán presentes el Patriarca de Constantinopla y el arzobispo ortodoxo de Atenas. Hay, por tanto, al mismo tiempo, un intento de afrontar los problemas en plan ecuménico, uniéndose los cristianos de diferentes pertenencias en el afrontamiento de todos los problemas de corte social y humano.

El Papa y las autoridades cristianas están teniendo iniciativas efectivas que claramente pasan de las palabras a los hechos. Ya lo ha dicho siempre el aforismo tradicional: “Una cosa es predicar y otra dar trigo”. El Papa y las autoridades religiosas próximas a los hechos, están pasando del bla, bla, bla, al realismo de la eficacia, en aquella medida en la que les es posible, que es sobre todo la denuncia y la llamada de atención para ponerse de verdad en plan de solucionar los problemas.