Lunes, 18 de diciembre de 2017

Porque sonreír no cuesta, ¡pero vale mucho!

Si enfrentamos los problemas con una sonrisa, poco a poco se van haciendo pequeñitos y van desapareciendo. Porque a la vida hay que sonreirle, tenemos que exprimir todo lo bueno que nos ofrece, porque incluso de lo malo podemos sacar cosas buenas. Nos cuesta muy poquito ser amables con el de al lado y cuando a una persona la recibes con una sonrisa su 'chip' cambia y será más amable con nosotros, aunque sea una persona súper seria. Por eso, os propongo hacer una cadena de sonrisas, yo te sonrío y tú me sonríes, le devuelves la sonrisa a tres personas más y cada uno de esos tres a otros tres y así hasta que el mundo sea un poco más bonito.

¡Porque no hay nada más bonito que empezar el día con una sonrisa!