Jueves, 14 de diciembre de 2017
Las Arribes al día

Los ataques de lobo se reproducen en distintos puntos de la comarca de Vitigudino

Este martes un ganadero de Traguntía denunciaba la muerte de un becerro, y hace unos días una explotación  de ovino de leche de Sobradillo sufría cuatro bajas y varias heridas

Becerro de siete días hallado muerto este martes en Traguntía

Los ataques de lobo al ganado continúan registrándose un día y otro también en el Partido Judicial de Vitigudino, aunque muchos de ellos no son denunciados públicamente. El último de estos sucesos tenía lugar este martes en la localidad de Traguntía, pedanía del municipio de Pozos de Hinojo, y sobre un ternero propiedad de Jorge Abarca.

Según ha denunciado este joven ganadero, el suceso se reproducía en el paraje conocido como los Cuartos del Palancar, y la víctima era un becerro de tan solo siete días de edad. Jorge, que apostó no hace mucho por quedarse en el campo, casi se arrepentía este martes de ello al ver al pequeño animal muerto y despedazado, pero sobre todo por la impotencia de no poder nada.

Y lejos de Traguntía, aunque sin salirnos del Partido Judicial de Vitigudino, aunque en la comarca histórica del Abadengo, Vicente Martín González, ganadero de Sobradillo, denunciaba ante LAS ARRIBES AL DÍA el ataque que el pasado 28 de marzo sufría su rebaño de aptitud de leche en esta localidad. Tras contar una muerta, varias heridas y otras tantas desaparecidas en un primer momento, al día siguiente la tragedia se concretaba con hasta cuatro ovejas muertas, tres heridas y tres desparecidas.

Pero además de los daños evidentes tras el ataque, el ganadero recordaba el daño que aún no se ve pero que sufre su explotación, ovejas de dos años que comenzaban a producir a pleno rendimiento y que ya está comprobando cómo muchos ejemplares del rebaño han dejado de dar leche como consecuencia del estrés del ataque o, en el mejor de los casos, han reducido su producción habitual.

Este no es el primer ataque que sufre su rebaño. “El año pasado, por ahora, ya tuvimos otro”, recuerda su mujer, con resultados similares, y es que –como la mayoría de los afectados– los ganaderos no quieren ser indemnizados, lo que quieren es acostarse por las noches con la única preocupación de qué va a hacer el tiempo al día siguiente, no verse sobresaltos nada más comenzar el día, echarse las manos a la cabeza y buscar ayuda para que le digan qué tiene que hacer cuando ha visto la mitad de su rebaño destrozado porque otro animal –que es responsabilidad de todos– tiene que comer y lo único que encuentra en el campo son sus ovejas o las de otro ganadero.