Lunes, 11 de diciembre de 2017

La fantasía de Panamá...

               Es comprensible que la rapidez o la vehemencia que pueden aparecer en un debate radiofónico o televisivo, o el deseo de elaborar un texto que evite repeticiones, lleve a utilizar palabras del español que se toman vulgarmente por sinónimos aunque no significan exactamente lo mismo y, algunas, hasta lo contrario. Cualquiera que se dedique a la escritura se habrá encontrado con ese problema, más si se trata de un texto científico como una tesis doctoral en que las palabras tienen hasta vigencias históricas que no llegan a los meses. Se empieza por simplificar y se acaban aceptando palabras que no son.

            En estos días en los que se está o estaba hablando y escribiendo, vista la velocidad de los acontecimientos, tanto sobre terrorismo islamista o yihadismo, nacionalismos o separatismos, ucranianos o ucranios, ahora de izquierdas o de derechas o liberales, de ultraderecha o de extremaizquierda, imputados o testigos, confesos o presuntoasesinos, pero no de mentirosos, mentiruscos ataos con piedras, de detenidos, chorizos, pocavergüenzas, etc. Vemos que se emplean cantidad de palabras que nos llevan a equívocos, y a sentirnos como ratón en corral de gallinas, sin saber qué pensar, pero que se aceptan.

            Ayudaría más referirse a los “buenos” y a los “malos”; es decir, a los que actúan en este lado de la ley y a los que actúan en el otro. Quien secuestra es un delincuente, luego, siguiendo lo fijado por la Real Academia Española, valdría decir “secuestrador” quien secuestra, o exactamente “pirata” a la persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar. Y, deslizándonos a palabras menos usuales, “bandido” sería una persona perversa, engañadora, estafadora, el “facineroso” delincuente habitual o un “rufián” a todo hombre sin honor, perverso, despreciable, ejemplos de plena actualidad. Vemos que hay varias o infinitas posibilidades más objetivas. Todos ellos sin duda se podrían usar para tildar a todos los que secuestran a la democracia en nuestro país,  y a los corruptos que se la trae al pairo, ante la inoperancia de los que deberían de defendernos.

            Además de los silencios o no de los medios de comunicación, que comunican según les va. Por ello, los piratas son piratas definición exacta para quienes secuestran en el mar y no corsarios, aunque al final puede que tengamos que aplicárselo a todos y lo sean todos en este solar expoliado de nuestro país. Esperemos poder darle a cada cual lo suyo, porque si no podremos acabar desorientados o atontolinados como unos cansaliebres ante lo que nos presentan como “papeles de Panamá”, pues parece que sigue presente la definición de “mentiroso” como el que tiene tanta fantasía que no tiene necesidad de que las cosas sean ciertas para explicarlas.