Viernes, 15 de diciembre de 2017
Guijuelo al día

Elaborando hornazos al estilo de la villa

GUIJUELO | Los guijuelenses acuden a las panaderías a dar su toque personal a la receta del conocido producto salmantino

El panadero Juan Clemen en plena elaboración de hornazos.

Uno de los requisitos imprescindibles para disfrutar del Lunes de Aguas es disponer de un buen hornazo. Este típico producto salmantino se ha convertido en uno de los iconos de la popular fiesta, en el que se unen lo mejor de la panadería y la chacinería. Siguiendo la tradición, decenas de vecinos de Guijuelo se han acercado a las panaderías a lo largo del presente domingo para estar listos para la cita de mañana. La costumbre indica que los propios consumidores acudan a las panaderías a participar en la elaboración de los hornazos. De esta manera, se consigue un hornazo al gusto del consumidor, recién preparados para cada familia.

Según el panadero Juan Clemen Sánchez, de Panificadora Guijuelo, no existe una receta maestra para elaborar hornazo, existiendo muchas variaciones en sus ingredientes, ya sea por la zona donde se consuma o las personas que lo cocinen. En Guijuelo, el hornazo presenta ligeras variaciones, que lo hacen particular frente al de otras partes de la provincia. Para empezar, la masa se elabora con aceite a diferencia de otras zonas como la capital donde lo habitual es utilizar manteca. El uso del aceite consigue que la masa sea más ligera, con cierto toque hojaldrado. Además, los hornazos guijuelenses no tienen forma tradicional, pudiendo ser redondos, ovalados o cuadrados como las empanadas, pero de superficie lisa, en lugar del tradicional trenzado que se puede ver en otros lugares de Salamanca. “Hay tantas recetas como personas. Hay quien añade un poco de leche a la mezcla, otros prefieren utilizar vino. Incluso en la zona de Béjar se añade zumo de naranja, que le da un sabor distinto”, continúa Juan Clemen. Junto con su mujer Luisa y su hermano Javi, la panadería multiplica su actividad respecto a un domingo normal. Dos o tres personas de cada familia acuden para participar en la elaboración, como el amasado, colocar el relleno o cerrar la masa. Hasta 300 kilos de harina se usan sólo el día antes del Lunes de Aguas para elaborar cientos de hornazos que se degustarán casi todos al día siguiente.

Otro de los puntos de la elaboración del hornazo que presenta más diferencias según el consumidor y la zona donde se cocine, es el relleno. En Guijuelo, el chorizo ibérico es el protagonista absoluto del interior del hornazo. Aunque nunca en solitario, es habitual ver tocino o lomo en su compañía. A diferencia de otras zonas, lo que escasea en la villa es el huevo cocido. “El huevo de relleno hace el conjunto más sabroso, pero obliga a comer el hornazo rápido para que no se estropee. Por eso no lo suelen incluir muchos clientes. Lo bueno de venir a hacer los hornazos es que cada uno decide la cantidad de relleno que pone, aunque todo el mundo suele ser muy generoso”. Una vez cerrado, con la masa agujereada para que no se hinche por el calor, es el momento del horno. Los hornazos permanecen unos 25 minutos a buena temperatura. Una vez fuera del horno se dejan reposar y ya están listos para ser el centro de la mesa durante el Lunes de Aguas.