Lunes, 18 de diciembre de 2017

Detén la violencia contra las mujeres en Túnez

Todas las personas tienen derecho sobre su propio cuerpo y este derecho no puede ser violado para proteger el "honor" o la "decencia"

Autora: Tilda  Segerberg, activista por los Derechos Humanos

Imagina que una niña de 15 años que acaba de ser violada es obligada a casarse con su violador. Esto se debe al hecho de que el violador, al casarse con la víctima de su agresión, puede evitar el castigo. Esto es lo que sucede en Túnez. La ley estipula que un violador puede evitar el castigo si su víctima tiene menos de 20 años y si accede a casarse con ella. Las supervivientes de este tipo de agresiones son privadas del derecho sobre sus propios cuerpos, pero también son responsabilizadas y victimizadas. Túnez fracasa tanto en la legislación como en la práctica a la hora de garantizar los derechos humanos más básicos.

    También las mujeres casadas son privadas de sus derechos más básicos dado que la violación dentro del matrimonio no es ilegal. Esto significa que el sexo es algo que se le exige a la mujer y que ésta no puede decir que no. Si ha sido objeto de violencia o violación, no puede obtener ayuda de la sociedad. Faltan refugios de emergencia, las víctimas son presionadas por sus familias para perdonar a sus maridos y la policía carece de los conocimientos sobre cómo actuar en casos de violencia familiar. A menudo la policía ve su propio rol como un mediador para preservar la unidad familiar.

   Con frecuencia, a las supervivientes de violencia sexual que piden ayuda, no se les provee de tratamientos contraceptivos de emergencia, no se les hacen pruebas de enfermedades de transmisión sexual y no se las deriva de forma sistemática a consulta ginecológica. Además no se da acceso a apoyo psicosocial. Esto es extremadamente grave en un país donde el 47% de las mujeres declaran haber sido víctimas de violencia, y donde una de cada 6 declara haber sufrido violencia sexual.

   En la Ley tunecina, los artículos sobre violencia sexual se inscriben en el título relativo a la “Decencia” lo que significa que en lugar de considerarse una violación de la integridad física, las violaciones sexuales atentan contra la “moralidad” y el “honor”. Se considera que las supervivientes avergüenzan a sus familias y a menudo se las culpabiliza de lo ocurrido. Éste es uno de los motivos por los que el violador puede casarse con su víctima: para salvaguardar el honor de la mujer y de la familia. Asimismo, no existe una definición clara en la Ley tunecina de qué constituye una violación, aunque se sugiere la pena de muerte como castigo a las relaciones sexuales no consensuadas cometidas por medio de la violencia. Lo que esta ley no tiene en cuenta es el hecho de que muchas violaciones ocurren sin violencia física.

   En 2014 las autoridades tunecinas prometieron un nuevo conjunto de leyes sobre violencia de género, pero hasta la fecha no ha habido ningún avance. Amnistía Internacional exige al gobierno tunecino que garantice que las supervivientes de violencia de género y sexual tengan un mejor y mayor acceso a los servicios de salud y a la justicia sin tener que enfrentarse a prejuicios legales y sociales. También instamos al gobierno tunecino a adoptar una ley comprehensiva que aborde la violencia contra las mujeres y niñas, en la línea con las obligaciones internacionales contraídas por Túnez en materia de derechos humanos, y animamos la revisión de leyes perniciosas, para que reconozcan las violaciones dentro del matrimonio en la línea con los estándares internacionales, para poner fin a las prácticas por las cuales los violadores y secuestradores se casan con sus víctimas adolescentes para evitar acciones legales.

   Marruecos tuvo en el pasado una ley parecida a la de Túnez por la cual los violadores podían evitar el castigo casándose con sus víctimas. Sin embargo, esta ley fue abolida en Enero de 2014, después de un largo y continuo trabajo de Amnistía Internacional y de otras organizaciones.

   No podemos aceptar los atentados contra los derechos humanos fundamentales que están ocurriendo en Túnez, ya que todas las personas tienen derecho al control sobre su propio cuerpo. Es nuestra obligación trabajar por un cambio positivo. Y como demuestra el caso marroquí, el cambio es posible. ¡Actúa! Más información en:

https://www.amnesty.org/en/latest/campaigns/2015/12/my-body-my-rights-tunisia/#