Lunes, 18 de diciembre de 2017

La condición humana

Víctor Caramanzana Rey (dcha.), nuevo presidente de la Cámara de Comercio de Valladolid

25/marzo/viernes

Me dedico a la lectura. Tranquilidad total. Cuando me canso voy al campo a coger unas piedras para el jardín y para ponerlas encima de las macetas. Rumbo lo escarba todo y desparrama la tierra. Un jardín arreglado y un perro, sobre todo si es cachorro, son incompatibles.

La lectura, a primeras horas, siempre es un bálsamo para todo el día. Es una especie de vacuna, como si se inyectara uno la dosis necesaria de sabiduría y conocimiento para aguantar el día. Como es Viernes Santo, y no pienso dejar de comer carne, decido compensar tanto pecado con la lectura de las obras completas de San Juan de la Cruz. “Noche oscura”, “Cántico espiritual”…

La poesía está pasada de moda porque ya no se necesita tirar de la memoria para traer a nuestros días emociones pasadas. Tal vez por eso estos son tiempos de prosa. Ni poesía épica ni romántica ni religiosa. La de Juan de la Cruz es poesía limpia, luminosa, más allá de la mística. Juan de Yepes, con Santa Teresa de Jesús, Teresa de Cepeda y Ahumada, son las dos grandes figuras místicas españolas. Pero la poesía puede tener caminos propios. Es el caso.

Yo soy más partidario del religioso de Fontiveros que de la doctora de la Iglesia, de la que acaba de celebrarse el 500 aniversario de su nacimiento. Ávila y Alba de Tormes (Salamanca) fueron escenarios de grandes exposiciones como homenaje a la Fundadora de las Carmelitas Descalzas No sé por qué; supongo que a pesar de haber sido una figura de enorme valor, lo de su brazo incorrupto, que en tiempos de Franco era paseado por todos los sitios, me generó cierta antipatía y una animadversión que no he podido superar. Por eso siempre “vivo sin vivir en mi/ y tal alta vida espero/ que muero porque no muero…”

Por San Juan de la Cruz, por su poesía, en cambio, tengo devoción. Tiene algo, mucho más allá del contenido místico y religioso que a él le inspiró. Es una poesía sencilla, pero llena de metáforas y versos sublimes…Pura poesía, poesía pura: “Máteme tu vista y hermosura;/ mira que la dolencia/ del amor, que no se cura/sino con la presencia y la figura”; “la noche sosegada/en par de los levantes de la aurora,/la música callada,/ la soledad sonora,/la cena, que recrea y enamora.” San Juan de la Cruz habla mucho de la noche, su noche figurada: “…aunque es de noche…/oh, noche amable más que alborada…/en una noche oscura…/noche sosegada…”.

En fin, San Juan de la Cruz es un auténtica “llama de amor viva”, cuyos poemas han sido divulgados y llevados al escenario por el cantautor Amancio Prada. En estos días prosaicos, en esta época de prosa de best seller, creo que la poesía de San Juan de la Cruz acerca a otro mundo. Exista o no el Cielo, que creo que no existe.

 

26/marzo/sábado

Además de procesiones de Semana Santa por toda España, los diferentes canales de televisión emiten otras noticias. Resalto la que asegura que el ejército sirio de Bashar  al-Asad ha reconquistado Palmira, la histórica ciudad grecorromana Patrimonio de la Humanidad. Hace algunos años estuve allí, cuando aún no existía el Estado Islámico y Siria vivía en una  paz de dictadura. Después llegó la guerra, hace cinco años, y la catástrofe lo empezó a dominar todo.

Hice un viaje a este país en el año 1996 y recorrí varias ciudades. En Damasco me impresionó su mezquita, la de los Omeyas, la dinastía que también dominó la Península Ibérica. La mezquita se levantó sobre un templo bizantino en el que era venerado el sepulcro de San Juan Bautista desde la época romana del emperador Constantino.

De Damasco se respiraba el Islam por todas las partes. Los hombres, muchos, caminaban por las calles cogidos de la mano, los minaretes dominaban las alturas de la ciudad y la llamada a la oración nos recordaba donde estábamos. Años antes había conocido a un joven sirio en Inglaterra, donde fui a estudiar inglés; mantuve una buena relación con él, y eso era todo lo que conocía de Siria.

En Damasco entramos a cenar en un restaurante, por llamarlo de alguna manera. Era un lugar oscuro, mal oliente, que inspiraba poca seguridad higiénica. Pero como teníamos más hambre que apetito decidimos comer lo que nos pusieran, incluso manteniendo la duda de si después lo pagaríamos. Nos sentó bien, afortunadamente, a pesar de que el acostumbrado vino debimos cambiarlo por agua de rosas.

Nos dejó impactados que al meternos en aquel lugar, que tenía la entrada hacia abajo, al llegar al salón sonaba “Macarena”, de Los del Río,  tan de moda aquellos días, incluso en Estados Unidos. Lo que no nos imaginábamos es que también en un país como Siria. O sea, allí había apertura musical, tal vez porque los sirios estaban cansados y aburridos de sus ritmos monótonos y cansinos.

Después viajé a Bosra, la capital norte de los nabateos, con unos 4000 años de historia. Bosra aparece en la primera página del Génesis y es impactante: edificios de piedra negra basáltica generan una sensación de estar en otro mundo. Está detrás de los Altos del Golán, zona de guerra frecuente de árabes y judíos. Aunque con cierto miedo a las bombas decidimos ir hasta allí.

Visité también Ugarit, donde se descubrió la escritura cuneiforme o alfabeto ugarítico, utilizado en torno al año 1500 antes de Cristo. Este sistema de escritura tenía 31 letras e influyó posteriormente en el hebreo, el griego y el latín. Apamea fue otra ciudad romana que me  impresionó, al igual  que Latakia, ciudad siria de mar y playa, donde se bañaban las mujeres vestidas de negro de arriba abajo. Cerca está la fortaleza Crac de los Caballeros, y allí fuimos para meternos en el pellejo de los cruzados, aquellos “fundamentalistas” cristianos que convulsionaron aquellas tierras durante 200 años, sobre todo en la alta Edad Media.

De Hama recuerdo sus inmensas norias, hermanas primigenias de las de Murcia, como las de Alcantarilla y La Ñora. Alepo, la ciudad gris, de la que aún recuerdo su cielo de tristeza, tenía un zoco genuino, único, como si siguieran pasando por allí las caravanas de comercio entre Oriente y Occidente. Ahora, cuando veo en las imágenes de televisión su estado apocalíptico, siento pena. ¡Qué capacidad tiene el hombre para destruir lo que el mismo ha hecho!

A la vuelta del viaje escribí un reportaje que titulé “Siria, la tierra del sol”. Resalto alguna frase: “…lugares que inician su historia en algunos casos hace 5000 años antes de Cristo; lugares sorprendentes, majestuosas, donde el visitante queda envuelto por sus olores y sabores y, sobre todo, por su luz, la luz del Cham. No en vano Siria es una palabra del sánscrito cuyo significado es “la tierra del sol”.

Palmira no estaba dentro del itinerario previsto por el grupo. Pero algunos decidimos alquilar un coche para ir hasta el centro de Siria. No podíamos estar allí Siria y no ver el feudo de la reina Zenobia, una mujer que en el siglo tercero se atrevió a enfrentarse a los romanos, llegando incluso a crear su propio imperio. Es una ciudad impresionante; sus ruinas son de los legados romanos más auténticos y monumentales. Cuando los yihadistas entraron allí hace unos meses y empezaron a destruir ese patrimonio sentí una gran desazón. Llegaron incluso a ejecutar al director del yacimiento, lo que da idea de qué gente hablamos.

La recuperación por el ejército sirio de esta ciudad me ha devuelto la alegría, aunque en este tiempo el Estado Islámico ha destruido una buena parte de esas piedras históricas. En el siglo XI un terremoto destruyó Palmira; sus columnas, sus templos, cayeron, pero fueron protegidos después por la arena del desierto, que los mantuvo en su seno 800 años. Hasta que ya en el siglo XX este patrimonio se sacó de nuevo a la luz. Ahora habrá que volver a reconstruir esta “ciudad de los árboles de dátil”, histórica y bella como he visto pocas.

 

27/marzo/domingo

La muerte de Johan Cruyff sigue acaparando buena parte de los informativos de todos los medios de comunicación. Su figura y la influencia decisiva que tuvo en el fútbol moderno han sido motivos de elogio por parte del mundo del deporte. El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y Emilio Butragueño, se desplazaron a Barcelona a dar el pésame y las condolencias al club y a su familia.     

 Cientos de flores y chupa-chups alrededor del ídolo. El tabaco llegó a ser el mayor enemigo de Cruyff, vicio que cambió por el famoso caramelo con palo. Esa imagen siempre estará en la mente de los aficionados cuando se sentaba en el banquillo del FC Barcelona. Cruyff sufrió del corazón y le llegaron a implantar dos by-pass. Pero no fue a causa del tabaco, según se decía, si no por un problema congénito.

   El club catalán le debe un cambio histórico, que empezó por una mentalidad renovada, ganadora, de iniciativa, diferente. Con Cruyff el Barcelona ganó 0-5 en el Bernabeu, lo que supuso un antes y un después en los derbis más intensos de la Liga de España o la Champion europea. Con Cruyff como entrenador el equipo azulgrana ganó su primera Champion, el inicio de un camino de éxitos, aunque aún lejos de los conseguidos por el Real Madrid.

Cruyff llegó al Barcelona con 25 años en el año 1973. Yo entonces tenía 20, y también era jugador del club, de su cantera. Explicar las diferencias sobran, por supuesto. Cruyff era la estrella mundial del mundo futbolístitco y yo lo que intentaba era simplemente ganarme la vida dándole patadas a un balón en campos de tierra.

  La cosa empezó un año antes. En 1972. El FC Barcelona me escribió una carta al colegio donde estaba interno, los Jesuitas de Zamora, mostrando interés por hacerme una prueba durante dos semanas en la Ciudad Condal. A gastos pagados, claro. Yo estaba jugando entonces en la Regional Preferente de la Federación Regional Oeste (Castilla) con el Zamora Damm. Jugaba al fútbol por afición, de la misma forma que hacía atletismo, pruebas combinadas, exhalón, y competía por media España.

Acepté la invitación una vez terminado el curso,  COU, y a principios de julio me desplacé a Barcelona. A la famosa Masía, centro neurálgico de la cantera blaugrana. En esos días el club catalán nos hizo pruebas a unos cien chicos: capacidad física,  toque de balón, disparo, trabajo en equipo…  Después de dos semanas volví a Zamora. Al cabo de unos días llegó un telegrama firmado por el gerente, Armand Carabén, con la fecha para mi incorporación; habían decidido integrarme en la cantera. Me faltó tiempo para hacer la maleta. Firmé en la propia Masía el contrato que me pusieron delante. No miré mucho las condiciones; me bastaba que aquello me sirviera para pagarme los estudios. ¿Para qué quería más?

   Vestí la camiseta del Barcelona Atlético por primera vez en Valls, Tarragona, y después en varios encuentros en la propia ciudad. Todo era para mi como un sueño, pero un día me llamaron para decirme que me cedían a un equipo, el Esparraguera,  que militaba en regional. Cerca de Montserrat. La “Moreneta” me ayudó mucho, hasta el punto de que aquella temporada marqué 26 goles, a pesar de incorporarme a este equipo con la temporada ya iniciada. En el Barcelona, en el primer equipo, era el tiempo de Rexach, jugador de gran clase, y Martí Filosía, un delantero centro con pinta de jugador de baloncesto.

   Estaba seguro que me incorporarían al Barcelona Atlético por la buena temporada que había hecho. Pero no. A muchos compañeros míos les pasó lo mismo. Fue muy amplia la decepción. Se sabía que había un propio en el club con mucho poder que tenía compromisos espurios con equipos de la zona y no dudaba en ser generoso con las piernas de otros. También me informaron que había llegado en mal momento: el presidente del club, Agustí Montal, había decidido que la cantera fuera toda de jugadores catalanes. No digo yo que no fuera lógico, pero ¿para qué me habían llamado a mi? Sólo después tuvieron cabida jugadores como Mesi o Iniesta, el uno argentino y el otro de Albacete. Excepciones, figuras muy claras. Vamos, que yo llegué allí en un mal momento, en unas fechas equivocadas.

 De esta forma, y después de dos años con ficha y carnet del FB Barcelona, empecé mi vida de futbolista por libre. Me las empecé a apañar por mi cuenta. Tengo que decir también que a esas circunstancias extrañas, a esas contrariedades, añadí por mi parte el hecho de que me gustaba mucho la noche, por lo que me despistaba con frecuencia hasta altas horas. Y el futbolista necesita mucho descanso. Ahí demostré que no había nacido para ser un jugador de élite. Eso me quedó claro.

El primer encuentro de Cruyff con el Barcelona fue contra el Granada. Ganó 4-0 y tuve la fortuna de verlo. Y gratis, porque entraba al Camp Nou con el carnet de jugador del club. Fue un día histórico. Cruyff me pareció de otro mundo, hasta el punto que aquel día me pregunté que ¿a qué había ido yo allí?

  Después milité en el Horta, un barrio grande de Barcelona, Manresa, y Palamós, club con mucha historia, ya que fue fundado poco tiempo después del Recreativo de Huelva. En esos equipos de Tercera División, la Segunda B de ahora, me pagaban muy bien, por lo que conseguí el dinero suficiente para vivir y estudiar la carrera de Periodismo.

  En definitiva: gracias eternas al FC Barcelona por organizarme una vida llena de emoción, de diversión y trabajo vocacional. Tanto, que incluso después de dejar el fútbol con 24 años, trabajé en el periodismo deportivo, en el “4-2-4”, “Dicen” y “Mundo Deportivo”. Pero esa es otra historia. Igual que el de las noches a ritmo de rumba catalana.

  En lo que estaba es que Cruyff supuso en acontecimiento en Barcelona y en España. Su gran personalidad, su conocimiento del fútbol, y su saber hacer lo convirtieron en un icono, en un emblema del club azulgrana hasta nuestros días. Y lo será a lo largo de su historia. Kubala fue una estrella muy especial; Cruyff una galaxia.

  Vestí los colores azulgranas. Un honor. Muy poco tiempo. Pero siempre podré presumir que llegué a jugar un partido en el propio Camp Nou, al margen de varios en los campos aledaños. Sí, pero lo cierto es que no triunfé, y que tal vez por eso, por el fracaso de fondo, hoy soy del Real Madrid. Bueno, la verdad es que soy blanco porque en Cañizo, ya de niño, lo era. Y eso nunca se cambia.

   Descanse en paz Cruyff. Como aficionado al fútbol siempre le daré las gracias. A pesar de aquel duro 0-5.

 

   28/marzo/lunes 

   Uno de mis autores preferidos es Juan Eslava Galán. Creo que ya lo he dicho en este diario. Su capacidad de creación me deslumbra. Ahora estoy leyendo “Homo erectus”, un ensayo, una crónica, una correlación de historias geniales, llenas de sabiduría, de ironía y humor sobre la evolución del hombre y la mujer, desde la condición de primates hasta nuestros días.

  Resalto un apunte, no completo, que pega la vida a la realidad, y viceversa: “La práctica regular del sexo cura la depresión, es antihistamínico natural, adelgaza, tonifica los músculos, mejora la piel y el pelo, tranquiliza y alivia el dolor de cabeza. Por el contrario, la represión sexual estropea la piel (lo que padecía San Pablo) y acarrea histerias (éxtasis místicos), alucinaciones (apariciones marianas) y trastornos de conducta (pederastia clerical). Pues a tomar nota.

 

   29/marzo/martes 

     Voy al trabajo. Hay movimientos de calado. La Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios, donde trabajo, cambia de presidente. Estoy en el departamento de comunicación y debo navegar entre la noticia, los empresarios de la institución y los periodistas. La economía y las empresas se mueven al ritmo de la sociedad. Todo cambia, todo fluye, como el río de Heráclito de Éfeso. Que no era el Pisuerga, pero era semejante.

    Se va Carlos Villar, director general de Protos, la gran bodega de la Ribera del Duero. A lo largo de dos años ha hecho una gran labor. Desde el talento, la inteligencia y la sencillez. Al despedirse de los trabajadores todos le aplaudimos. Se lo merecía. En estos tiempos tan fríos es una suerte encontrarse con jefes llenos de calor humano.

       Por la noche veo imágenes en televisión de la llegada al hotel Villamagna de Madrid de numerosas personas de relieve que acuden a una fiesta con motivo del 80 cumpleaños de Mario Vargas Llosa. Se la ha organizado Isabel Preysler, una mujer de 65 años por la que no pasan los años, aunque sí la huella de cartón que le deja el bisturí. Fue mujer de Julio Iglesias, el marqués de Griñón y Miguel Boyer, el que fuera ministro de Economía con Felipe González.

  Entre los invitados estaban varios expresidentes de países como Chile, Uruguay o Colombia. Y de España. Entre ellos José María Aznar, ese hombre con eterna cara de cabreo que parece como si creyera que con su rictus serio arreglara el mundo. Hablaron unos y otros para felicitar al homenajeado, el premio Nobel de Literatura que en su día fue candidato a la presidencia de su país, Perú.

   Aznar posó en una instantánea en la que se retrató: pasó de soslayo y no quiso saludar,  ni mirar siquiera, a Mariano Rajoy. No sólo eso, si no que además dijo en un discurso que “necesitamos nuevos liderazgos sociales, fuertes, renovadores…”, o algo así; vamos, como él. ¿Será posible? Pero ¿no se va a dar cuenta nunca este hombre que muchos de los problemas actuales de España los generó él y su política? Mucha de la corrupción se fraguó en su tiempo. Ahí están hasta las cejas su amigo de pupitre, Miguel Blesa, que llegó a la presidencia de  Caja Madrid gracias a él, o Rodrigo Rato, su ministro de Economía y hombre durante mucho tiempo de su confianza. La boda de su hija fue la escenificación de una España propiciada por él, con invitados como el principal encausado en “el caso Gürtel”, Francisco Correa. El crecimiento económico de España en sus ocho años de Gobierno fue un espejismo, basado en el sector de la construcción. Cuando se desinfló la burbuja todo se vino debajo de forma aplastante.

    Conocí a José María Aznar en 1987. Llegó de paracaidista a Valladolid para ser el candidato de Alianza Popular a la presidencia del gobierno de Castilla y León. En más de una ocasión cené y comí con él y alguno de sus colaboradores de entonces.  Como Jefe de Informativos de TVE en Castilla y León le traté como correspondía y le entrevisté en varias ocasiones. En una ocasión le pregunté si estaba utilizando Castilla y León de portaaviones para Madrid. Se calló, no contestó, le pareció mal la pregunta. Pero los hechos demostraron que era así.

 En torno a José María Aznar se creó el llamado “clan Valladolid”, un equipo tipo guardia pretoriana que después en Madrid hizo a su lado fortuna. Muchos están incursos en diferentes procesos judiciales, como Jesús Sepúlveda, ( “caso Gürtel”) o la exmujer de éste, Ana Mato, que era tan ignorante que no sabía ni qué coches tenía su marido en el garaje.  

  Que ahora Aznar arremeta contra Mariano Rajoy no se entiende. Porque fue él, con su “dedazo”, quien le lo puso al frente del partido. ¿Qué pasa, que no le da dinero desde el Gobierno para alimentar la fundación que preside?¿Acaso gentes de su confianza, como Esperanza Aguirre, no han devenido en fiascos monumentales? ¿No fue una vergüenza ética el sistema utilizado para hacer alcaldesa de Madrid a su mujer, Ana Botella?

  Aznar va de hombre de Estado. Sí: lo dejó claro en la foto inmortal en la que puso los pies encima de una mesa en el rancho de Bush (otra lumbrera). Y  en la foto de las Azores. Aznar; al comienzo fue el vuelo de un halcón, al final se ha quedado en una abubilla.

 

  31/marzo/jueves

    Nuevo presidente en la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Valladolid. Víctor Caramanzana Rey, un empresario de éxito de Medina de Rioseco. Lleva 14 años en la Cámara, varios de ellos en el Comité Ejecutivo. Llega a la institución en un momento difícil, pero además de listo e inteligente Víctor Caramanzana es valiente. Estoy seguro que hará una gran labor.

  La Cámara de Valladolid, en sus 130 años de vida, ha contribuido a mejorar la economía general de la provincia a través de sus acciones a favor de las empresas y los empresarios. Sus servicios, en formación y comercio exterior sobre todo, son extraordinarios.

   Víctor Caramanzana me cuenta un sucedido. Ayer, al conocerse por los medios de comunicación que sería candidato a la presidencia de la Cámara de Comercio, su teléfono empezó a echar humo. Amigos, conocidos y saludados le felicitaban sin parar. Normal. Lo que en cambio le sorprendió fue la expectación que generó en un acto al que acudió. Gentes que antes le atendían con dificultad se levantaban  a darle la mano. “¡ Cómo es la vida y cómo es la gente!, me dijo; “si hoy soy igual que ayer.”. Ya Víctor, pero así es la condición humana.

   Caramanzana empieza ahora un recorrido, una peregrinación, para que le entiendan los políticos, los periodistas y los propios empresarios. Todo por una causa no  remunerada. Pero esta realidad debe saberse: 3000 empresarios trabajan desde las Cámaras de Comercio de España por amor al arte, por contribuir a mejorar las condiciones de la economía y de la empresa.  Es bueno que se sepa; la imagen del empresario gordo, con puro en la boca y sombrero bombín ya pasó. Queda algún vestigio. Pero pocos. Ahora muchos se parecen a Víctor Caramanzana, lo que puede terminar  mejorando la condición humana.