Domingo, 17 de diciembre de 2017
Béjar al día

Ruta de La Salamanquesa, paseo por la historia judía de España

BÉJAR | El itinerario parte del Museo Judío para llegar a La Calzada de Béjar regresando por el Puente de la Media Legua, el Ventorro de Pelayo y el Puente de San Albín y terminando con una visita guiada al Museo Judío

Puerta con dintel en La Calzada de Béjar

El 31 de marzo de 1942, los Reyes Católicos, promulgaron en la Alhambra, el Edicto de Granada, por el que se decretaba la expulsión de los judíos de los reinos de la Corona de Castilla y de la Corona de Aragón.

La redacción del Edicto se encargó al Inquisidor General Torquemada, al que se le señalaron las pautas que debía seguir para justificar la expulsión, debía fundamentarse en dos delitos graves, la usura y la herética prevención, debía establecerse un plazo suficiente para que pudieran elegir entre el bautismo o el exilio y que no pudieran sacar ni oro, ni plata, ni caballos.

El plazo quedó establecido en cuatro meses, fijándose el 31 de julio como fecha límite, aunque luego se amplió al 10 de agosto por motivos burocráticos. Los judíos bejaranos que llevaban siglos asentados en la población, en principio no dieron crédito a esta orden, máxime, cuando ellos a través de los Duques de Béjar, habían apoyado contiendas a favor de los Reyes. Este fue el motivo de que se siguieran haciendo las transacciones de forma ordenada, como recoge el Fuero de Béjar, pensando que nunca se llevaría a efecto, y cuando la expulsión fue una realidad, muchos siguieron pensando que algún día volverían.

Aunque algunos historiadores sostienen que este edicto fue firmado por los Reyes por las presiones de la Inquisición, los judíos bejaranos tuvieron que marcharse y pese a que la ley les daba la oportunidad de volver, presentar la cédula de haber sido bautizados y recuperar sus posesiones, la realidad es que estas desaparecieron en otras manos y al menos se conoce que uno regresó y no encontró nada que recuperar, hecho que no ocurrió así en la vecina localidad de Hervás, a donde regresaron algunos después de ser también expulsados de Portugal por el Rey Juan V, un año después, y fueron convenientemente tolerados por el entonces Ducado de Béjar, al que pertenecía la localidad.

Los que se quedaron en Béjar, no sólo tuvieron que bautizarse y abandonar sus prácticas religiosas, sino que era menester que demostraran ser más cristianos que nadie, por eso las mezuzah, se transformaron en cruces y los dinteles de las puertas se llenaron de símbolos alusivos al cristianismo que demostraran que allí sus moradores eran fieles devotos, de esto da fe el dintel que se conserva en la calle principal de la localidad de La Calzada de Béjar que reza “Viba la ffe Catholica”.

Se desconoce por donde salieron de Béjar, pero sí se conocen sus destinos, los más fueron a Portugal por Ciudad Rodrigo, otros viajaron al sur, posiblemente por la Ruta de la Plata,  en busca de los puertos de mar y se embarcarían en los primeros viajes de Colón o pasaron también al país luso por el sur y otros, una vez expulsados de Portugal, se dispersaron desde allí por el centro y el norte de Europa.

De este contexto histórico, surge la idea de Ignacio Coll, secretario del Patronato del Museo Judío David Melul, de realizar una marcha cargada de simbolismo que recuerde aquellos hechos y que se llame ‘La Salamanquesa’, en recuerdo de una mujer llamada Isabel, de confuso apellido, pero judía conversa residente en la Calzada de Béjar, que fue acusada de judaizante ante la Inquisición de Llerena, como recogen documentos de su procesamiento encontrados en la Biblioteca Nacional, que aunque no llegan hasta su destino final, podemos imaginarlo.

La marcha ‘La Salamanquesa’ se realizará el próximo17 de abril, y serán 14 km de dificultad baja, a la que podrán acudir niños, a partir de 7 años, y adultos, pues apenas tiene pendientes y discurrirá por parajes de gran belleza, con la seguridad que no tuvieron los judíos expulsados, que en aquella época fueron saqueados por los asaltantes de caminos y despojados de lo poco que habían podido llevarse.

El itinerario ha sido diseñado conjuntamente, contando con la experiencia de el Club de Montañeros Sierra de Béjar, el Grupo Bejarano de Montaña y el Grupo Candelariense de Montaña y se iniciará en el Museo Judío, partiendo en dirección a Picozos, después se irá por el camino de La Humbría hasta llegar a Navarredonda, más conocido como Los Molinos de Pichón, donde el Bufón de Carlos V y judío converso, Francés de Zúñiga, tuvo algunas propiedades; desde allí se cogerá la carretera de La Calzada de Béjar. Al llegar a este pueblo se hará una parada para tomar el bocadillo y se verán las huellas de conversos que aún se conservan, recordando a La Salamanquesa. Desde este punto se regresará a Béjar por el puente de la Media Legua, recientemente restaurado; el Ventorro de Pelayo, el Puente de San Albín y la Cuesta de los Perros, nombre que posiblemente proceda de la expresión “perros judíos”, por lo que se podría suponer que fue ese el camino que tomaron para partir hacia el exilio.

Francés de Zúñiga fue un importante personaje, primero de la corte del duque de Béjar, Álvaro de Zúñiga y después de la de Carlos I, que gozó durante años del favor de este Emperador, con la prerrogativa de los bufones para la burla.  Escribió la obra Crónica Burlesca del emperador Carlos V (1529) en la que se mofaba de todos los nobles de la época. Después de seis años perdió el favor del Rey por una broma que hizo sobre unos nobles cercanos al Monarca y fue expulsado de la corte instalándose en sus propiedades de Navarredonda. Tras un breve periodo de tiempo se trasladó a vivir a Béjar, en la zona de la Antigua, donde una noche, seguramente fruto de una venganza, fue asaltado en la calle y acuchillado de muerte en la cabeza, brazos y manos, recibiendo también una estocada en el lado izquierdo bajo las costillas, herido de esta suerte fue llevado a su casa, el  ruido alarmó a su mujer que salió preguntando qué pasaba, a lo que D. Francés sin perder el humor que le caracterizaba, respondió “No es nada, señora, sino que han muerto a vuestro marido”.

Estas y muchas otras historias se contarán en la ruta La Salamanquesa, un interesante camino de cultura y naturaleza que finalizará con una visita guiada por el director del Museo Judío David Melul, Antonio Avilés, al propio museo, que ese mismo día tiene programada una jornada de puertas abiertas.