Miércoles, 13 de diciembre de 2017

El banco y la madre que lo parió

Hay cosas que claman al cielo y son ejemplo de desfachatez y de desprecio a los usuarios (clientes, dicen) de entidades bancarias, en este caso. Antaño, los bancos tenían más consideración y respeto con los impositores o clientes. Hoy, la sensación cuando entras en uno es de minusvalía. Y en muchas ocasiones te tratan como eso, como un tontolaba y te entra como una condición ovejil de desvalimiento ante la impunidad de la dictadura de sus normas que…. Creo que hay uno que, al traspasar sus puertas, ya te cobra comisión “por respirar su aire”. Vas a ingresar y te mandan al cajero a teclear la maquinita. Vas a poner la cartilla al día…al cajero. Vas a pagar la comunidad (o similar): martes de 10 a 11. Voy a pagar una compra por banco y me ponen comisión por indicarles a quien va dirigido el pago. ¡Hay que joderse pa no caerse!.

 Y luego ves anuncios por todas partes de lo maravillosas que son estas entidades, lo amigas tuyas que son, lo que te ayudan. ¡Menuda milonga!.

Pues le pondrán moqueta roja y harán reverencias a Amancio Ortega. Pero a la ciudadanía baja y media que son de quienes viven, como yo, nos dan mucho por ahí todos los días. Es lo que hay. Lo dicho más arriba: ¡el banco y la madre que lo parió!