Jueves, 14 de diciembre de 2017

Ocurrencias a la española

“Cuando no se puede corregir algo… Lo mejor es saberlo sufrir.”

(Seneca)

ENTRE PUENTES

OCURRENCIAS A LA ESPAÑOLA

De nuevo se vuelven a formar cruzadas en pos del feminismo, y  sin andarse con remilgos,  se pretende que el Congreso de los Diputados, sea cambiado de nombre en su frontispicio. A veces estas y otras cosas, es de tal la insistencia  y cerrilidad, que uno no acierta  a entender. Lo peor de “los” feministas profesionales y digo los a conciencia, porque cada vez hay más varones cobistas que razonan aun con mayor simpleza que las policías de la femenidad. Tienen decidido que la lengua es machista y sexista- cuando solo puede serlo el uso que se haga de ella-, y lo quieren cambiar por decreto. Exigen que se diga esto y lo otro, que se cambie o suprima del Diccionario aquello, y que sus ocurrencias adquieran rango de norma general. A menudo son de una ignorancia tan descomunal que, se enfurecen cuando se les trata de hacerles ver el absurdo de sus propuestas, con mas tozudez aún cuando se dan cuenta de que no llevan razón.

Recuerdan a las “miembras” señora ministra Aido, fue una estupidez y más lo fue exigir que se diga “victimo” cuando se hable de uno de nosotros- o “colego”, o “persono” o “pelmo”. Esto es, hay vocablos invariables y cuya terminación en a- o en- o no indica género. Si yo escribo  (ej)= Atila fue víctima de EBOLA, he de seguir empleando el femenino, aunque no admite dudas sobre su sexo. Lo mismo que si afirmo que Atila  era una persona afable, debo añadir y querida por cuantos la conocieron aunque este  erigiera en ser, un símbolo de rustica y agresiva  virilidad. ¿Esto es tan difícil de entender?

Una momia del feminismo, y al decir “momia” tampoco indico si me refiero a  mujer o varón, es otra palabra invariable que sirve para los dos sexos, ¿o prefieren sus señorías que escribiera “momio” y “señoríos”? o podemos condenar el empleo de “homicidio” en todos los casos aunque el victimo sea mujer, o abogar por  la  imposición “feminicidio”. La etimología de “hombre” es “humus” = “tierra” (de ahí “inhumar” o “exhumar”); por eso al decir el “hombre en general, se está diciendo lo mismo que al decir el ser “el ser humano” o la “humanidad”, que a los feministas a ultranza les parece contradictoriamente bien pues tanto “humano” como “humanidad” derivan del “hombre”. Así, “homicidio” engloba la muerte a manos de otro de cualquier miembro de nuestra especie, lo mismo que la de “elenfanticidio” o “canicidio” englobaría la de cualquier elefante o perro, sin necesidad de precisar en cada ocasión si se trata de elefante o perro macho o hembra. Se habla de “el hombre”- en origen- como se dice que” el león es carnívoro” o “la rata frecuenta las alcantarillas” o “el tigre es muy peligroso” o “la jirafa tiene el cuello largo” o “la cebra es rayada”. Según algunos de los “plastas eruditos del feminismo”, tendríamos que hablar siempre de la “jirafa y el jirafo” “la rata y el rato” “el tigre y la tigresa” y “la cebra y el cebro”. Desean hacer de la lengua algo odioso, inservible, soporífero, y desvirtuado.

Por lo demás, ya hace muchos años que cuantos sueltan la coletilla de “los españoles y las españolas”, “los ciudadanos y las ciudadanas” “diputados y diputadas”, y demás; son sin excepción farsantes y demagogos de los que nadie se debería fiar. Porque lo cierto es que jamás siguen, como estarían obligados a hacer. Nunca añaden: “Los vascos y las vascas están cansados y cansadas, hartos y hartas de que los y las engañen, los amenacen y las amenacen, y de ver como sus hijos e hijas quedan privados y privadas de futuro”. Saben que espantarían a sus oyentes y que no hace falta. Saben que en realidad al decir “los vascos”, ya se están refiriendo a los de ambos sexos, y que quienes los escuchan también.

Hay veces que nos empecinamos en querer cambiar cosas, nombres, conceptos, lenguaje etcétera; y podemos hacer un ridículo espantoso. Y uno llega a la conclusión de que este cansino país está lleno de desocupados (y desocupadas) y lo terminan convirtiendo en un pelmazo (y en una pelmaza)… oye tu… por si acaso… ¡Virgen Santa!

                               Fermín González Salamancartvaldia.         (blog taurinerias)