Domingo, 17 de diciembre de 2017

Turismo e infraestructuras locales.

Aunque la foto no es de este año, esto se ha visto junto al Puente de Enrique Esteban, o en el aparcamiento de Salas Bajas.

Un año más dicen que la Semana Santa ha sido positiva para el turismo. Nos visita mucha gente para conocer nuestros atractivos monumentales, y utilizan de paso servicios como hoteles, restaurantes, bares y algún que otro comercio. Bien es cierto que algunos apuntamos desde hace años que todavía falta mucho por hacer, no llegamos al millón de viajeros en 2015 según la Encuesta de Ocupación Hotelera del Instituto Nacional de Estadística-INE (942.910), que se refieren además a la provincia.

Recuerdo que cuando conocí Brujas en 1999, año que la provincia de Salamanca cerró con 626.034 visitantes, les preocupaba el impacto de los cerca de 4 millones que decían recibir. Una preocupación que me gustaría tener por aquí. El glorioso 2002, cuando compartimos capitalidad cultural europea con esa hermosa ciudad, acabó con 743.536 viajeros, y una estancia media superior a la de 2015. Según la metodología de la encuesta el turismo de día no se contabiliza, por lo que desconocemos su impacto.

Todo indica que el turismo viaja en coche, y llegar a Salamanca es fácil y cómodo con ese medio de transporte. Las carreteras nacionales son hoy autovías de magnífico diseño en su kilometraje total, a excepción de un puñado de kilómetros cerca de la frontera con Portugal, que se eternizan (como el tramo de la N-630 desde la Plaza de Toros hasta el mexicano Helmántico, previsto arreglar desde 1995). Aunque está por ver su impacto real, más allá de los discursos exagerados de cuando se inauguraron.

Otra cosa es que las condiciones laborales, y salarios, de quienes trabajan en el sector no han mejorado con los años, más bien son modelo de precariedad laboral. Por no hablar de zancadillas internas cuando en muchos aspectos todo el sector debe caminar unido. Como la promoción de la ciudad, que parece obligación única del Ayuntamiento, ¿se acuerdan cómo apoyaron la exposición de las Edades del Hombre?, resulta sonrojante hacer memoria.

Centro de Recepción de Turismo de Ávila, donde el coche espacio para la parada de autobuses con turístas.

Pero es del Ayuntamiento de quien quiero acordarme, y no para criticar el abusivo y subvencionado uso “confesional” que se hace del espacio público, sino de algunas ideas para mejorar cómo recibimos a quienes desean conocernos. Hablo del Centro de Recepción de Turistas, que ya he comentado alguna vez. Desde luego no es la cara estación de autobuses que afortunadamente no se materializó. Pero la alternativa fue el sesteo clásico del Partido Popular para lo que no sean intereses particulares de alguien. Si los turistas llegan en coche, parece razonable que ese lugar no sólo acoja autobuses. Sería más ordenado tener un lugar hacia donde llevar al turismo, especialmente el de día, que oferte aparcamiento e información. La Avenida de los Reyes de España parece una buena ubicación, o la propuesta del Plan de Movilidad en el cercano Paseo de Rector Esperabé. Pero debe incorporar alguna infraestructura, edificio o local, donde se pueda ofrecer información, aparte de aprovechar el infrautilizado aparcamiento subterráneo existente en la zona.

Servicios para Autocaravanas frente al recinto Ferial de Valladolid.

Otra cosa que el equipo gobernante de la ciudad desde 1995 no atiende es a la presencia de autocaravanas, un tipo de turismo en alza y que no tiene nada que ver con los campings. Un simple paseo entre el puente de Enrique Esteban y el de Sánchez Fabrés revela su presencia. Ciudades inteligentes como Valladolid (o La Alberca, Aldeadávila, Carbajosa o Terradillos) lo resuelven sin grandes desembolsos. Sólo se necesita un espacio de aparcamiento exclusivo para ellas, con unos mínimos servicios de saneamiento y agua potable, aparte de una ubicación razonable. Aunque hay instalaciones magníficas como las de San Sebastián por ejemplo. Estas cosas las necesitamos ya, la ya larga negativa evolución de la economía en la provincia nos obliga a todos a mimar lo que nos queda, como el turismo.