Martes, 12 de diciembre de 2017

Casado, el presunto "tapado" de Aznar

¿En quién podía pensar José María Aznar cuando el otro día, en presencia de Mariano Rajoy, se descolgó reclamando públicamente “nuevos liderazgos capaces (…) a la altura de los desafíos”? Dicho de otra forma, quien sería el candidato del ex presidente del Gobierno y del PP cuando llegue la hora, que algún día llegará, de renovar el partido?

No son pocos los analistas que coinciden en apuntar un nombre: Pablo Casado, el diputado al Congreso por Ávila y desde juniol pasado uno de los cuatro vicesecretarios de nuevo cuño nombrados por Rajoy para reforzar la cúpula nacional del PP. La estrecha relación entre Aznar y Casado es sobradamente conocida después de que en el año 2.009 el primero nombrara al segundo asesor del despacho oficial a que tiene derecho en su condición de ex presidente del Gobierno. De esa etapa data el polémico contrato firmado por el ex presidente con una filial de Abengoa para mediar en negocios en Libia, documento en el que aparecía el nombre de Casado como representante de Aznar a efectos de cualquier comunicación entre ambas partes.

El ahora vicesecretario de Comunicación del PP dejó dicha oficina al ser elegido diputado en las elecciones de 2.011, en las que aterrizó como “cunero” por la provincia de Ávila. Se dio entonces por descontado que dicho aterrizaje, propiciado por la retirada previa de Ángel Acebes, fue apadrinado por Aznar, quién por cierto fue igualmente diputado “cunero” por esa misma circunscripción en las elecciones de 1982 y 1986. Tras ser nombrado vicesecretario, Casado ascendió el pasado 20-D al número uno de la lista abulense, del que desplazó a Sebastián González, recolocado, eso sí, como primer candidato al Senado.

Después de que en plena resaca electoral Aznar apareciera por sorpresa en una reunión de la ejecutiva nacional y reclamara la convocatoria de un congreso abierto para refundar el PP, el nombre de Casado comenzó a circular como el posible “tapado” del ex presidente de cara a la sucesión. Dicha especulación ha vuelto a relanzarse estos días, y ello para manifiesta incomodidad del propio Casado, quién, además de deber fidelidad a Rajoy, es visto con el lógico recelo por el “marianismo” en general y por Soraya Sáez de Santamaría en particular.