Martes, 12 de diciembre de 2017

La maldición de Eco

Cuentan las leyendas que Eco era una joven y bella ninfa que poseía el don de la palabra. Eco contaba hermosas historias a todo aquel que quería escuchar. Cuando está noticia llegó a los oídos de Zeus, eligió a la ninfa para que distrajera a su esposa Hera, cada vez que él iba en busca de nuevos amores. Pero un día Hera se enteró del engaño y castigó a Eco privándola de su don más preciado: la palabra. Desde entonces Eco solo pudo repetir los últimos sonidos que la gente pronunciaba.

Los españoles llevamos ya varios meses sólo escuchando ecos de aquellos  a los que entre todos hemos encomendado la tarea de conformar un gobierno. Como si la diosa Hera les hubiera arrebatado, también a ellos, el don de la palabra, repiten sus monólogos y como la ninfa, cada uno se ha enamorado de su propio Narciso, un “narciso” que como el engreido y hermoso jóven sólo tiene ojos para contemplar su propia imagen.

El eco del Partido Popular es que ha ganado las elecciones y por tanto deben gobernar. El eco de Ciudadanos y Partido Socialista es que ello son los únicos que han pactado algo bueno para España y por tanto son los depositarios del deseo de cambio de los ciudadanos formando un gobierno transversal. El eco de Podemos es un no rotundo a PP y Ciudadanos, ellos son el cambio, ese cambio debe venir de la izquierda, ellos son la nueva izquierda y quieren un pacto a la valenciana. De los ecos del resto poco o nada sabemos, tal vez porque no interesan a nadie a la hora de hacer números con los escaños.

Y así pasan los días y todos desesperando y ellos contestando quizás, quizás, quizás. Nadie hace nada y si como dijo Eduardo Galeano: Somos lo que hacemos y sobre todo, lo que hacemos para cambiar lo que somos. Entonces no somos nada, porque no estamos haciendo nada. ¿Nueva política? ¿una nueva generación de políticos? ¿nuevas maneras de gobernar? ¡Nada de nada! Apenas algunas caras nuevas con viejos modos y camisas limpias. ¡Qué pena con las ilusiones que se habían despertado! Lo único que oímos son ecos del pasado, un pasado obsoleto, viejo y que huele a naftalina. Cada quien quiere imponer sus condiciones, porque en su discurso sólo habla para sus militantes ¿puede ser esto síntoma de que estamos de nuevo en campaña electoral? Con estos modos poco se puede acordar, ya que el debate se produce en callejones no sólo sin salida, también inhóspitos y faltos de luces. Y mientras el gobierno en funciones campa a sus anchas.

¡Ya está bien señores diputados! Esto empieza a sonar a tomadura de pelo, a postureo político. Llevan ya tres meses cobrando sus suelos, sueldos que pagamos entre todos los españoles, además de sus cotizaciones y otras muchas prebendas y ustedes se dedican a repetir sus ecos, a reunirse para tomar café, a ir de televisión en televisión, de radio en radio repitiendo sus consignas de partido y eso sí, haciendo las delicias de periodistas, cronistas políticos y tertulianos. Antes fue apasionante, pero ya resultan ustedes aburridos.

Antonio Machado dijo: En política solo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela. Y yo les pregunto ¿acaso tienen ustedes velas para poner? ¿acaso saben ustedes por dónde sopla el aire?