Domingo, 17 de diciembre de 2017

Lunes de Aguas

A finales del siglo XV el príncipe Juan, señor de Salamanca y malogrado heredero de los Reyes Católicos, concedió a un ballestero llamado García de Albarrategui la facultad de instalar una Casa de Mancebía en la ciudad del Tormes, puesto que en Valladolid ya existía como “Casa de las Mujeres Enamoradas”. El oficio más viejo del mundo les estaba vetado a las mulatas, a las casadas y a las mujeres cuyo padre residiese en esta ciudad. Debían cumplir un riguroso horario de trabajo de vísperas a maitines. Los domingos tenían prohibido ejercer su profesión, así como en la Cuaresma y en la Semana Santa.

Para evitar la tentación en fechas tan señaladas, el Padre Putas llevaba a sus pupilas a Tejares, y regresaban al culminar la octava de Pascua. Ese lunes los mozos pasaban el río a las mancebas en barcas decoradas con ramas (rameras) mientras la multitud se agolpaba en las orillas para verlas. Las “mozas de partido” no podían cruzar el río por el puente romano porque estaban en pecado y podían contaminar a algún cristiano (la mocedad no contaba).

Salvado el Tormes, las “mujeres de la vida” se dirigían a la catedral Vieja a cumplir con la Santa Madre Iglesia confesando y comulgando como manda la doctrina cristiana (una vez al año por Pascua Florida) para blanquear sus almas cenicientas. A los salmantinos que habían presenciado el desfile y el jolgorio, se les despertaba el apetito, y lo adormecían con hornazo y vino de la sierra de Francia o de las Arribes, celebrando que terminaba de verdad la Cuaresma.

Las mancebas, bendecidas y purificadas, ya podían salir a la calle, aunque estaban obligadas a llevar un manto o jubón de color pardo con picos, para distinguirlas de las “mujeres decentes”. De ahí vendría el refrán “Ir de picos pardos”. Las casas de mancebía desaparecieron por Real Orden de 4 de febrero de 1618, pasando “las pupilas del sexo” a ejercer en la clandestinidad. Unos años más tarde, a mediados del XVII, levantaron en Salamanca la Casa de Aprobación o de las Arrepentidas para acoger a las rameras enfermas, ancianas, o que quisieran dejar el oficio. El edificio se conserva en la Ronda de Sancti-Spíritus. En el siglo XIX esta función la pasaron a ejercer las Reverendas Madres Adoratrices en el paseo de las Úrsulas. Ya en el XX, se hizo tristemente famosa la Vaguada de la Palma, o Barrio Chino, por la gran cantidad de locales de prostitución.

La celebración de aquel esperado lunes ha quedado en la memoria colectiva como el Lunes de Aguas, como también pensamos que el nombre de uno de los cabezudos que recorren las calles de nuestra ciudad durante las ferias y fiestas salmantinas; el “padre Lucas”, probablemente se derive del “Padre Putas” de la Casa de Mancebía salmantina.