Martes, 12 de diciembre de 2017

Dejar paso

Hoy partían dos autobuses litera desde la Casa Escuela Santiago Uno, con niños y mayores, con educadores y educandos. Irán por Amsterdan, Berlín, Cracovia, Varsovia, Munich, París y el día cinco por la tarde esperemos que lleguen a Salamanca con una enriquecedora experiencia.

Es el primer viaje por Europa que me quedo, van mis dos hijas pequeñas y mi mujer y yo me quedo con la mayor que tiene exámenes.

Los que llevamos mucho tiempo asumiendo responsabilidades debemos aprender a confiar, en este caso en el maravilloso equipo de educadores de Santiago Uno, y a medida que las hijas van creciendo en su autonomía.

Pierden cuatro días de clase que son bien compensados por la apertura de mente que da viajar y los miedos que resuelve. La mayor no podía por cómo está montado segundo de bachillerato y entrar en medicina en Salamanca por bueno que seas.

Pero a pesar de estas razones me parece importante que los que llevamos mucho tiempo de directores, etc, sepamos dejar espacio para que otros cojan las riendas . Llevo ya tiempo haciéndolo y el resultado es muy satisfactorio. Evidentemente seguimos trabajando y librando nuevas batallas esperemos que con un fin noble y prometedor para los que más lo necesitan.

Esto podría aplicarlo algún político para dejar avanzar un nuevo gobierno en España con sentido común y políticas sociales que lleguen a los que tienen que llegar y de forma eficaz.

No es cuestión de opinar todos de todo, porque así no se avanza, se debe escuchar al que más sabe de cada cosa, sanidad, educación, medio ambiente, etc. No es cuestión de fidelidades partidistas sino de buscar soluciones para el bien común y que palien el régimen de injusticia.

No se puede justificar lo que se está haciendo con las familias de refugiados. No puede ser que sólo cuenten las muertes de los blancos.

Tenemos que pararnos a pensar para trazar nuevos rumbos. He viajado mucho y he visto muchas caras de asombro en los chicos de Santiago Uno viajando, he visto transformar ideas y prioridades, incluso gustos. He aprendido mucho con mis hijas en Marruecos y por otros muchos países. Pero hoy no me importa quedarme en tierra,  que viajen otros y que descubran juntos otras realidades.

Mientras regresan, los que nos hemos quedado soñaremos con abrir nuevos horizontes donde quepan más de los indeseados, esos a los que rechazan sin conocer de sus múltiples virtudes, mientras otros quizá nos impongamos sin darnos cuenta de las pocas que tenemos.

Considero fundamental la autocrítica o mirarnos por dentro, es fundamental ser humildes y no caer en la autocomplacencia, soberbia y creernos con más derechos que los demás.

Suerte a los viajeros que buscan una vida mejor para ellos y sus familias.