Viernes, 15 de diciembre de 2017

Pascua de Resurrección, el futuro abierto


“Del sepulcro se han llevado a mi Señor
y no acierto a saber donde está puesto”.
 
Tal fue el grito de alarma en la mañana
que rompía los descansos rituales
y urgía a repensar los proyectos imposibles
en futuros de orfandad y desaliento.
Fue la voz de la sorpresa
que atenaza y agarrota
las fuerzas que nacieron junto al lago
y se fueron forjando entre sueños de poder
y asombros impensables.
El sepulcro está vacío en la mañana
y la muerte languidece,
vencida para siempre por la vida.
Pero hay algo que serpea en el asombro:
el Señor se ha liberado por sí mismo
de las vendas funerales y el sudario inmaculado
empapado en aromas de urgencia y de temblores.
Aún no sabemos los caminos
que ha podido tomar el que es Camino,
pero sabemos que su Vida
ha de ser ya para siempre
un germen de Verdad y de esperanza.
La tumba está vacía
y el futuro queda abierto
a la tarea que aguarda cada día
a todos los que crean y confiesen
la aventura del Señor Resucitado.
 
José-Román Flecha Andrés