Viernes, 15 de diciembre de 2017

La primavera se prevé “leve” para las 600.000 personas sensibles al polen en Castilla y León

La concentración de granos de pólenes de gramíneas será inferior a 4.000

La primavera hizo oficialmente su entrada el pasado domingo a las cuatro y media de la madrugada. En ese momento, arrancó la estación de los días más largos y más luminosos, pero también la más temida por 600.000 castellanos y leoneses. Son los alérgicos al polen, ese polvillo procedente de los árboles y las plantas que, pese a no verse apenas, inunda el ambiente y hace posible la floración. En función de las lluvias del otoño y del invierno precedentes, la explosión de polen es mayor o menor.

Pues bien, frente a primaveras muy duras para las personas sensibles al polen, la de este año se presenta “leve” en Castilla y León. Esto es, al menos, lo que prevén los expertos del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Y la califican de leve porque la concentración de granos de pólenes de gramíneas por metro cúbico de aire será inferior a 4.000. Claro que hay diferencias en función de la zona climática en la que se resida. ¿Cómo se sabe todo esto? Porque cada año la SEAIC realiza un estudio en colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha.

Estornudos, lagrimeo o picor nasal son algunos de los síntomas menores de la alergia al polen. En personas hipersensibles puede ocasionar rinitis, conjuntivitis o síntomas agudos de asma, unas dolencias que dificultan mucho la vida diaria de quienes la padecen. El presidente de la SEAIC, Joaquín Sastre, recomienda a los alérgicos ponerse en manos de los especialistas “para convivir mejor con su enfermedad”.

Entre las recomendaciones, figura la inmunoterapia o vacunación antialérgica. «Proporciona una disminución significativa de los costes totales en salud inducidos por la enfermedad alérgica respiratoria, reduciendo tanto los gastos indirectos, como es la pérdida de productividad laboral, como los directos, que son los costes de las consultas médicas y de los fármacos para el control de síntomas», apunta Sastre. El alergólogo ofrece datos. La vacunación disminuye un 40% los gastos en servicios médicos y un 30% el referido al uso de medicamentos. “Es el único tratamiento que puede modificar la evolución natural de la patología alérgica. Por lo tanto, a la hora de abordar el tratamiento integral del paciente hay que valorar todos los costes asociados”, concluye el presidente de la SEAIC.

Además de la vacuna, los expertos recomiendan a los alérgicos reducir las salidas al campo y parques durante los periodos de máxima polinización y, en consecuencia, estar el mayor tiempo posible dentro de casa durante los días de alta concentración de polvillo, especialmente en días de viento. Asimismo, debe ventilarse el domicilio, preferentemente a primera hora de la mañana, y no abrir las ventanas el resto del día y tampoco por la noche.

En los desplazamientos en coche, hay que llevar las ventanillas cerradas y disponer de filtros apropiados en el sistema de climatización. Es bueno también protegerse los ojos con gafas de sol y, a la hora de realizar las tareas de limpieza, en lugar de barrer o sacudir el polvo, se deben utilizar aspiradores y bayetas húmedas. Tampoco se aconseja colgar la ropa al aire libre para que no se impregne de esos granos microscópicos.

Otro hábito recomendable es conocer el nivel de polen que hay en el ambiente antes de salir a la calle, a fin de tomar medidas. Para ello, se pueden consultar los datos que proporcionan las 51 estaciones aerobiológicas que hay repartidas por España.

La página www.polenes.com proporciona información actualizada sobre los más alergénicos. De hecho, más de 5.000 personas entran a diario en esta página web.

El Norte de Castilla