Domingo, 17 de diciembre de 2017

TAMLA

(del poemario  recopilatorio del autor “La senda de las espigas”, 2016)

Mi viejo tocadiscos de la Tamla, atado al principio de la invisibilidad muda,

que recién ahora muerde el polvo en el trastero de una vida

 

 

 

 

 

 

 

 

con banda sonora, ha dejado atrás su solsticio de cuatro paredes

y no ha vuelto a dejarse escuchar.

Siento que he muerto todavía pocas veces.

No se enciende lo suficiente mi espejo ante el sentimiento desbordado

del adolescente, que recién ahora mastica el amor en la parte trasera

de un coche prestado, Mary Wells al volante del cielo que oscurece

para no volver jamás, Atisbo de inocencia perdida

en el fondo del gin-tonic de no siento lo mismo por ti,

agitado por el cheque sin fondo de los años

que has pasado sin dejar de enamorarte, con resultado en puntos

cardinales de sutura y el grito del amor que no ha vuelto

a dejarse escuchar. Siento que creas

que eres tan valiente como para poder morir sólo una vez.

Tarde de apuntes en una biblioteca vacía, donde sólo se estudia

el jolgorio de una calle embrutecida por el sol, que recién

ahora mastica el sabor de la primavera, Mary Wells al volante

del cielo que se abre a mi paso como todos los años. Siento

que creas que eres tan valiente.

Mi viejo tocadiscos de la Tamla ha dejado atrás

su solsticio de cuatro paredes

y no ha vuelto a dejarse escuchar. Mi nueva silla Malkolm

de altura e inclinación regulables

me devuelve a mi banda sonora de cobarde

que todavía ha muerto pocas veces.