Lunes, 11 de diciembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

Ángel Cañuelo aporta un plus a la concurrida procesión del Encuentro

CIUDAD RODRIGO | Interpretó una poesía de Gabriel y Galán al paso de la procesión por la Plazuela del Conde
Momento de la interpretación del poema por parte de Ángel Cañuelo (en la parte inferior derecha)

La procesión del Santo Encuentro con la que Ciudad Rodrigo abre cada Viernes Santo tuvo este año un plus añadido durante su transcurso: la intervención de Ángel Cañuelo, quién recitó en voz alta en la Plazuela del Conde una poesía de José María Gabriel y Galán titulada La pedrada. La interpretación, que comenzó de forma repentina, levantó expectación y admiración, recibiendo su autor numerosas felicitaciones (curiosamente, el sacerdote Ángel Olivera había leído unos versos del mismo poema con anterioridad en la Plaza Mayor).

Ese momento especial tuvo lugar cuando ya procesionaban juntas las imágenes de Jesús Nazareno y La Dolorosa, que se habían puesto en marcha en templos diferentes. La imagen de Jesús Nazareno había salido de la Iglesia de San Agustín, una vez concluyó el homenaje realizado al anterior presidente de la Cofradía, Jesús Hernández Maldonado, que fue nombrado cofrade honorífico.

Como es habitual, el paso de Jesús Nazareno se terminó de preparar a las puertas de la Iglesia, donde se le colocó la cruz. Desde ese punto también se puso en marcha la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía. En este bloque de la procesión también se contó con la compañía de representantes de las Cofradías de Jesús Amigo de los Niños y La Oración del Huerto.

Un cuarto de hora después de salir la imagen del Nazareno, se puso en marcha en la Catedral de Santa María la Virgen de La Dolorosa, que procesionó acompañada de varios cofrades, entre ellos el capellán de la entidad, Manuel Peláez. Ambos pasos se dirigieron hacia la Plaza Mayor, donde ejerció como narrador inicial el capellán de la Cofradía de La Soledad, Ángel Olivera.

Una vez el Nazareno estuvo en la Plaza, se recreó la limpieza del rostro de Jesús por parte de la Verónica, antes de que los dos pasos quedaran alineados en el centro del ágora mirobrigense mirando a la Casa Consistorial, a cuya balconada subió Manuel Peláez para pronunciar el habitual sermón del Encuentro.

A su conclusión, la procesión abandonó la Plaza por la calle Madrid, yendo en primer lugar la Banda de Cornetas y Tambores, posteriormente el paso del Nazareno y a continuación La Dolorosa. La asistencia de público a la procesión fue creciendo a medida que fue avanzando, hasta concluir en la Catedral en medio de una gran expectación