Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Silencio, ya es Jueves Santo, ya desciende el Yacente por Tostado

Las Madres Isabeles acogieron a su 'hijo' con oración y poesía en el acto penitencial de la Trilogía de la Pasión  (GALERÍA DE FOTOS)

Silencio. Ya es Jueves Santo. Ya baja el yacente por la calle Tostado. Sin palabras y con un nudo en la garganta viven estos momentos quienes aman la Semana Santa salmantina, quienes gustan de las emociones alrededor de una cofradía con carácter, que ha marcado el devenir de la Pasión charra. Desde la Puerta de Ramos –por fin, tras el amago del Cabildo de prohibir la salida por esta vía-, en presencia del Cristo de la Agonía y ante el inigualable entorno monumental, cargado de pasión y piedra, se pidió silencio a la ciudad de Salamanca. Es medianoche del Miércoles al Jueves Santo y muy cerca desfila todavía el Flagelado de regreso a la Clerecía. Tras la calma de la oración y el silencio, la banda interpreta una música que inunda la Plaza de Anaya. Miles de salmantinos han seguido el recorrido del Cristo Yacente y del Cristo  de la Agonía desde la Puerta de Ramos de la Catedral Nueva. En medio de ese lento caminar, en el convento de las Madres Isabeles, volvió a celebrarse el acto de la Trilogía de la Pasión, con oración y poesía.

La sinrazón del terrorismo

El alcalde de la ciudad, Alfonso Fernández Mañueco, ha sido el encargado de realizar la Promesa de Silencio en el Atrio de la Catedral, uno de los momentos más destacados y emotivos, al comienzo de la procesión de la Real Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora, arropada por militares y por la música de la banda del regimiento de Ingenieros. El primer edil, que ha invitado al silencio, a vivir la esencia de la Semana Santa, tuvo un recuerdo emocionado para las víctimas de Bruselas.

“Un silencio de dolor, un silencio de tristeza y de sufrimiento por quienes han perdido la vida, víctimas de la sinrazón de las guerras y el terrorismo y del infortunio de los accidentes”, reclamó Fernández Mañueco.

“Hoy nuestro silencio más profundo, solo interrumpido por el frío –añadió el alcalde-, es la plegaria que realizamos para alzar la voz pidiendo solidaridad para las personas que sufren, para reafirmar nuestra creencia en la libertad y en el derecho de todo el mundo a vivir sin miedo”.

Por su parte, el obispo de Salamanca, Carlos López, invitó a los presentes a participar más activamente en la vida eclesial a través de la Asamblea Diocesana, el encuentro al que se dirige la Iglesia charra para impulsar su vida pastoral. El prelado sugirió a los fieles y cofrades dejarse llevar en sus miradas entrañables por las imágenes del Cristo Yacente y de la Agonía Redentora.

Es el muñidor el que va reclamando silencio por las calles de Salamanca para que la procesión discurra en total recogimiento hasta alcanzar momentos emotivos como el encuentro con las monjas de las Isabeles, de donde procede el Cristo de la Agonía, el más antiguo de Salamanca. 'El pelos' como se conoce popularmente.

Se trata de un crucificado anónimo del siglo XVI, atribuido a Juan de Balmaseda debido a las similitudes con el Cristo de la Misericordia. Impresiona su expresividad y patetismo. Aparece ya muerto y traspasado por la lanza con los ojos y la boca entreabiertos. Presenta la particularidad de no tener barba. La cabellera postiza y el paño de pureza son añadidos posteriores. Es la imagen más antigua que procesiona en la Semana Santa de    Salamanca. Procede del Convento de las Isabeles, de donde salió a escondidas la noche del Miércoles Santo de 1836 con destino a la Catedral para salvarse de una posible ruina o pillaje ante el proceso de Desamortización de Mendizábal, que obligó a las religiosas a abandonar el convento. La imagen fue restaurada en 1997. Recibe culto en un altar situado en el brazo norte del crucero de la Catedral Nueva. El Stmo Cristo posee una Corona de Espinas en plata haciendo juego con los tres clavos. Procesiona sobre andas en madera de abedul, oscurecidas en color nogal data del año 1993, cuyo autor es Agustín Cruz.

El Cristo Yacente, de Enrique Orejudo en 1991, es una talla en madera de abedul a la usanza castellana. En su momento llamó la atención por su corpulencia. Fue restaurada en 2008 por su autor, aclarando la policromía y procediendo a su vaciado interior para rebajar su peso. Recibe culto en la Capilla de la Virgen de Morales de la Catedral Nueva. Las andas procesionales están realizadas en madera de abedul, oscurecidas en color nogal, y datan del año 1992, cuyo autor es Agustín Cruz. Las cantoneras de los banzos son en bronce plateado, hachones toreados de madera con adornos en alpaca.

Los cofrades de la hermandad, la primera que desfila el Jueves Santo a las doce de la noche, procesionan ataviados con túnica blanca, fajín y caída roja, capirote en blanco y ribeteado en rojo, con el emblema de la cofradía en el pecho y zapatillas de esparto. Partiendo de la Catedral, han recorrido la Plaza de Anaya, Calle Tostado, Calle San Pablo, Plaza Mayor, Calle Zamora, Isabeles (Acto Trilogía de la Pasión), Plaza de Santa Teresa, Condes de Crespo Rascón, Bordadores, Compañía, rúa Antigua, Plaza de San isidro, libreros, Calderón de la Barca y de regreso a la Catedral con dos pasos.

Fotos: Alejandro López

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