Jueves, 14 de diciembre de 2017

Iglesia de S. Benito

Ejemplo de sencillez y belleza

Era una tarde muy calurosa cuando por primera vez visité, esta iglesia, no sin antes haber pedido las llaves al párroco (Q.E.D.) de la Purísima.

No fue una estancia corta, la que pasé aquella lejana tarde entre los muros de la iglesia de S. Benito, nada más llegar me recibió  -El Silente Amigo-, ofreciéndome, como hizo con la mujer samaritana, un alivio fresco a mi cansado cuerpo, que mas que caminar por la Salamanca ardiente, deseaba sestear.

Tras la calima, que no era más que niebla, pude escuchar ruidos de sables, y espadas. Corría el siglo XIV y dos familias rivales se disputan el control de la ciudad; sé dividen en “Bandos” los de Santo Tomé” y los de “San Benito”. No importaba el terrible calor que a plomo caía sobre la ciudad, sollozos, lamentos se perdían en el confín, en el estío, dejando hedor a muerte.

Vi la ciudad separada, solo el “prado verde” en la Plaza del Corrillo, permanecía impisable, era el límite entre los bandos.

En el año 1104 se comienza la construcción del templo es de estilo románico. El tiempo pasa, y ya estamos en el siglo XVI, y el Obispo Fonseca la  manda reconstruir- por ser muy sencilla- para tan noble persona que había recibido en su pila bautismal, las aguas que le limpiaban del pecado original. Implanta el estilo gótico.

La familia de los Maldonado contribuye con substanciosos donativos, a que se levante la nueva iglesia. Algunos de los miembros de la renombrada familia descansan entre sus paredes, en bellos panteones de estilos gótico y renacentista.

En el exterior destacan potentes contrafuertes decorados con el escudo del arzobispo Fonseca, con cruz patriarcal, Ulloa, Maldonado y Acevedo soportan  el peso de la única nave interior

La puerta Sur, está bellamente decorada, estilo gótico flamenco, protegido por un tejadillo que encaja entre dos contrafuertes, sustentado por una columna con capitel de zapata.

El arco carpanel de la puerta tiene dos arquitos conopiales con esculturas de la Anunciación. Los arcos nos muestran imágenes del ángel  S. Gabriel y la Virgen, apareciendo ell Dios Padre, flanqueado por las armas de los Fonseca y Acevedo.

En el interior tuve la sensación de encontrarme en el saloncito de casa, una sola nave, cubierta por dos bóvedas estrelladas, que descansan sobre ménsulas.

La capilla mayor, el retablo actual sustituye al del siglo XIV, tallado y decorado con pintura y esculturas, el cambio fue motivado a qué en 1783 amenazaba ruina la bóveda, se desmonta el retablo y se sustituye por otro de piedra. El retablo pétreo, estructura sendos cuerpos y ático, con tres calles, obra del gran Eustaquio Román, pintado imitando mármol. Si tienen oportunidad de comprobar éste detalle no dejen de hacerlo.

El primer cuerpo se sustenta por columnas toscanas de triglifos y metopas lisas

Las dos calles laterales, nos dejan ver las esculturas de San Benito y San Antonio Abad. La calle central nos lleva al camarín, con una imagen moderna de la Inmaculada que sustituye a la anterior del Perpetuo Socorro.

Las calles laterales, tienen esculturas de San Pablo Ermitaño y San Joaquin.La nave central el calvario con sereno carácter renacentista, vuelvan a comprobar la pintura a imitación de mármol

El ático, es de medio punto, por supuesto amoldado a la forma de la bóveda, en las calles laterales, pintura de la Anunciación, y termina con la imagen pintada, de la Coronación de María.

El silencio de la tarde solo lo  interrumpía el paso de la luz. A la salida, una pequeña lagartija corría entre las piedras, queriendo seguramente aspirar el frescor  escondido entre las piedras.