Lunes, 11 de diciembre de 2017

Historia, leyenda de la Casa de las Conchas

Este espectacular palacio construido a finales del siglo XV, fue propiedad de la familia Pimentel-Maldonado, los escudos heráldicos de tan nobles familias decoran la fachada.

Es conocido-le escucho  decir “al Bardo”

-un monumento al amor-

D.Rodrigo sentía un profundo amor por su esposa Dª Juana de Pimentel, toda la ornamentación es un  canto del enamorado, otros prefieren ver algo menos romántico; al ser D. Rodrigo Caballero de Santiago, la ornamentación en conchas de vieira, es un parpadeo a la orden.

El símbolo nobiliario de los Pimentel se inspira en las veneras o conchas realizadas en cerámica, que no solo ornamentan “La Casa de las Conchas” de Salamanca, podemos contemplarlos decorando los paramentos del Palacio de la familia, en la ciudad de Benavente.

 Hay un número aproximado de 300 conchas en las paredes que tenemos enfrente, ustedes pueden contemplar y contar después que termine la visita.

El “Bardo” sigue comentando que se dispusieron- a tresbolillo-, forma de rombo, siguiendo el estilo mudéjar.

-Vamos a pasar al patio-  observen la magnífica  combinación de estilos: gótico tardío, mudéjar y renacentista.

D. Rodrigo Maldonado era catedrático de Derecho, y Rector de la Universidad de Salamanca, a la vez que miembro del Consejo Real de Castilla, mandó construir éste palacio para su amada esposa. El hijo Rodrigo Arias y el nieto, hicieron grandes reformas. Pedro Maldonado Pimentel, nieto de D. Rodrigo, fue un comunero líder en Salamanca, también Delegado de la Ciudad en la Junta de Santa de Ávila (1520),en la Batalla de Villalar un 23 de abril de 1521 le hacen prisionero, y es decapitado en 1522 por rebelión a la corona. Ante hecho tan luctuoso Carlos I de las Españas, ordena demoler una de las dos torres, originalmente contaba el castillo con dos, en señal de castigo a los rebeldes a la vez que la defenestración de las cabezas nobles rebeladas contra la monarquía, D.Pero había luchado porque fuera reconocida reina Dª Juana de Castilla, verdadera heredera de sus padres RR.CC,  prisionera en Arévalo.

Llega el siglo XVIII y la fachada principal sufre reformas, perdiendo el sabor medieval.

El murmullo que escucho tras la niebla me inquieta, seguramente las voces han cruzado la barrera del tiempo, y vuelven a traer a la actualidad hechos funestos para Salamanca, momentos terribles en la historia de Castilla.

 Tranquilizada, vuelvo a oír otra vez la voz del Bardo, que habla de las ventanas, protegidas por delicadas rejas de aspecto gótico, trabajadas en frio por maestros charros. Muestra como cada ventana es diferente. La función de la rejas es doble, por una ornamental, por otra sirven de protección, intimidad y seguridad a los señores.

 

Volvemos a encontrarnos en el patio, tiene dos plantas, arcos mixtilíneos, decorados con los escudos de Maldonado-Pimentel, donde se entremezclan el tardío gótico, mudéjar y renacentista. Los arcos de la parte superior se apoyan sobre columnas de mármol blanco de carrara, con floridos capiteles

La crestería se remata con flores de lis, acompañados de gárgolas, y otra vez los escudos antes mencionados.

Subamos porque la escalera merece comentario aparte.

-¿Ven el perro?, podría preguntarles que significa para ustedes

-Alguien dice - guardián del hogar-

Pues sí, la misión del can es preservar la intimidad del hogar, volvemos a encontrar el escudo de las dos familias. El segundo tramo se inicia con la visión de un león, que sostiene el escudo de los Maldonado, y el tercer tramo de las escaleras se abre con la unión de la heráldica de Maldonado- Pimentel.

Leyendas hay muchas relacionadas con las conchas, sé comenta que hubo litigio entre jesuitas y ésta familia, debido a la grandiosidad de la iglesia de ésta orden, y que el palacio le restaba belleza y visión a la Clerecía, otro dicen que debajo de alguna de las 300 conchas, se oculta un tesoro, una de oro, costumbre muy extendida entre la nobleza;  al iniciar la construcción de un edificio se escondía una moneda, en casas menos pudientes, se colocaba un ramo de laurel en el tejado o cubierta, la misión de ambos era llevar suerte y fortuna a los propietarios.

Otra leyendas cuanta que la familia escondió sus joyas bajo una de las conchas, el osado que deseaba encontrar el tesoro debería dejar una cantidad como fianza, si lo encontraba le era reembolsada la suma depositada, si no, perdería el dinero y a la vez se convertirá en objeto de burla.

Salamanca ciudad de saber y cultura, que hechiza el corazón, y aunque lejos le lleve la vida, siempre desea regresar.  Su gente puede hacerte retumbar de gozo, perfumar tus días, o hacer que el dolor duela, vagando como viento frío cual guadaña de plata. Cuando me muera deseo seguir imaginándote amada Salamanca en los dorados desteñidos de tus piedras, y escuchar el silencio de los pájaros, sobre mis sienes pálidas, y mi boca ya muda, cante al más dulce beso que tu tierra me dio.

 

Nadie contesta al pensamiento del “bardo”, marcha silencioso, cuenta las monedas y la gente queda perpleja ante la reflexión.