Lunes, 11 de diciembre de 2017

Y llegó y Salamanca se encendió a su paso

El retraso en la salida de Jesús Despojado no restó público a las puertas de La Purísima

Se oían rumores por las calles de Salamanca de un hombre vestido con una túnica blanca. La lluvia parecía haber oído dichos rumores y se juntó a la multitud que esperaba en las puertas de La Purísima. Pero el hombre de la túnica blanca no aparecía. La lluvia, tan impertinente como impaciente, decidió abandonar el lugar. Y entre las nubes surgió la luna. Y bajo la luna surgió la emoción. La túnica blanca llegaba. Y llegó y Salamanca, como queriendo realzar su belleza, se encendió a su paso y el hombre de la túnica blanca se entregó a su pueblo.

Alejandro López Redondo