Miércoles, 13 de diciembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

La Borriquilla acaba a ritmo acelerado por culpa de la lluvia

CIUDAD RODRIGO | En la procesión participaron alrededor de medio centenar de niños de corta edad, una decena de ellos en carritos de bebés

La lluvia hizo acto de presencia en la mañana del Domingo de Ramos en Ciudad Rodrigo apenas durante unos minutos pero obligó a alterar el final de la procesión de La Borriquilla organizada por la Cofradía de Jesús Amigo de los Niños.

Precisamente, el riesgo de lluvia existente hizo que el paso de La Borriquilla estuviera tapado por una lona hasta instantes antes del inicio de la procesión, que arrancó a la conclusión de una misa en la Parroquia de Santa Marina presidida por el párroco Domingo Peinado.

La procesión se puso en marcha con algún minuto de antelación sobre el horario inicialmente anunciado, marchando a buen ritmo. Como es habitual, la comitiva se abrió con tres personas con capuchón (los únicos de toda la procesión), dos de ellos portando faroles y la tercera con una gran bandera en el centro.

A continuación, varios niños más mayores portaban banderas de menor tamaño, siendo el protagonismo principal para alrededor de medio centenar de niños de menor edad que marcharon en el centro de la comitiva, seguidos muy de cerca por sus padres, algunos de los cuales fueron empujando incluso los carritos de bebés en los que iban sus hijos.

Tras ellos iba el paso de La Borriquilla, acompañado de Domingo Peinado y una cofrade, y de representantes de seis cofradías de la Semana Santa Mirobrigense (todas menos el Nazareno) con sus respectivas túnicas. La comitiva se cerraba con la Banda de la Ilustre Cofradía de la Santa Cruz.

La procesión transcurrió a buen ritmo, atravesando el Puente Mayor y subiendo por la calle Nogales Delicado hacia La Colada. A la hora de atravesar la bóveda, fue necesario retirar la palma que portaba el paso, así como bajar unos centímetros la imagen, volviendo a la normalidad una vez se superó ese punto.

Siguiendo por La Colada, se alcanzó la Plaza Mayor, donde el Obispo Raúl Berzosa estaba intentando animar con cánticos el ambiente, un poco frío en correspondencia con la meteorología. Una vez toda la procesión quedó extendida por la Plaza, subieron a la balconada del Ayuntamiento varias niñas para realizar una serie de peticiones.

Finalizada esta parte, la procesión continuó por las calles San Juan, Colegios, Velayos y Sánchez Arjona para alcanzar de nuevo el ágora mirobrigense, mientras el cielo se iba poniendo cada vez más negro. En este segundo paso por la Plaza, La Borriquilla salió por la calle Julián Sánchez en dirección a la Catedral.

Cuando se estaba ya muy cerca de la misma, se puso a llover con cierta fuerza. Eso alteró el final de la procesión: si habitualmente se va hasta la Plazuela de Herrasti para realizar una foto de familia antes de introducir el paso en la Catedral, en esta ocasión se entró directamente por la Puerta de las Cadenas, colocándose los miembros de la Cofradía en la escalinata del Altar Mayor de la Catedral para la foto de familia