Domingo, 17 de diciembre de 2017

Poesía fértil para una pasión de Luz y piedra nazarena

Isabel Bernardo profundiza en la esencia de la Semana Santa salmantina desde una poesía pegada a la tierra, con un hermoso e imponente pregón titulado ‘De la Cruz a la Luz”. La pregonera estuvo arropada por las autoridades de la ciudad y los hermanos mayores y presidentes de las cofradías, hermandades y congregaciones

Isabel Bernardo, con el Cristo Resucitado al fondo

De la Cruz a la Luz (Per Crucem ad Lucem). Así de hermoso lució el título del imponente y conmovedor Pregón pronunciado por la escritora Isabel Bernardo Fernández para acariciar desde la palabra la esencia más profunda de la Semana Santa de Salamanca. Un acto eminente, extrordinario gracias a la altura y la exquisitez del poderoso verbo de Bernardo Fernández.

Un pregón que es, sin duda, uno de los acontecimientos más distinguidos de la ciudad y que este año, sencillamente, ha sido sublime desde la primera a la última de las palabras. Entreverado por poemas contundentes, cargados por esa mirada pura y llena de esperanza de Isabel Bernardo, el pregón se estructuró en cinco grandes partes: Presentación ante Jesús Resucitado,  una reflexión sobre el hombre del tercer milenio, De la Cruz a la Luz, Pasión en Salamanca y En gratitud.

La escritora salmantina dedicó el pregón a sus abuelos Ladis y Juana, de los que heredó “la memoria de fe y de vida”; al padre Blanco Misionero de África, Jan Van der Pol, “con quien aprendí que Cristo puede ser alegría y aliento incluso en la mayor desesperanza de la tierra”; al maestro Venancio Blanco, autor de los dibujos que han ilustrado su pregón escrito y a la Cofradía de la Santa Vera Cruz por prestarle “la Luz de su Jesús Resucitado”.

“No habrá final en la muerte, Señor, si yo te proclamo sobre la Cruz en Luz Resucitado”, dijo emocionada la pregonera en su presentación al Cristo renacido. “Nada quedaría de mí si tu muerte no pudiera ausentarse, viva, del madero. (…) nada si mi alma no quisiera soñarte, Resucitado, en la cruz de esas noches que llegan sin sueño y sin estrellas”, recitó Isabel Bernardo.

En su reflexión inicial del cuerpo del pregón, Bernardo Fernández afirmó que “el hombre del tercer milenio ha arrinconado su pensamiento y sus instintos, y ha despreciado el futuro del alma, aun sabiendo que día a día sus abismos se agigantan y sus silencios peligrosamente se magnifican”. No es tiempo de anunciar a un Cristo en duelo sino a un Cristo en Luz.

A juicio de la pregonera, “la laicidad de un pueblo o Estado no puede despreciar a los hombres y mujeres que se piensan en la libertad de Dios (…) la fe es la más ininteligible de todas las libertades; más aún, cuando día tras día hemos de preguntarnos el porqué de este Dios callado ante la brutalidad incivil del mundo”.

Mirar la Luz

A los hermanos cofrades pidió que se miren en la Resurrección y la Luz que irradia el Cristo de la Vera Cruz, “donde no parece haberse hundido martirio o clavos”: “Sí, mi pequeño Cristo. Todo mi alrededor se hace al igual en la sed y en el agua, en el pan y en el ansia”.

En un exhaustivo y emotivo recorrido literario por la Pasión en Salamanca, introducido con textos magníficamente seleccionados de San Agustín, de sus ‘Confesiones’ y de los Evangelios, o poemas de Miguel de Unamuno y Michelangelo Buonarroti, Isabel Bernardo fue descubriendo a los presentes en el Teatro Liceo el amanecer de luz al que deben aspirar los creyentes y semanasanteros. Un relato tejido con hermosura desde el Domingo de Ramos al de Resurrección.

“El drama pasional de la Semana Santa de Salamanca también se escribe con el tesón calzado o descalzo de los penitentes y hermanos de dieciséis cofradías, que procesionan cuando ya se agotan las últimas horas de este invierno de hostilidades y crudezas; cuando ya han vuelto con ritmo de saeta los vencejos de Unamuno y las ansias en el pecho cofrade se han hecho un hombro de carga para sus imágenes y símbolos”, señaló.

Es Cristo que pasa

“(…) ¿Por qué callas, mundo? Y el mundo no dice nada y marcha a entablar su soledad a los resguardos del olvido, por no dejar al del Calvario al grito de su conciencia. (…) ¿Por qué callas, Cristo? (…) sin advertir siquiera que en la mañana de los jardines ya despuntan las rosas y en la mañana de la Luz el sol”, escribe y dice Bernardo Fernández.

Va terminando su pregón con una preciosa referencia al Domingo de la Luz: La Resurrección como último mensaje de una historia que sobrevivirá a las historias y cruzadas de las generaciones de todos los tiempos (…) Con poesía o sin poesía, Cristo será el verbo más fecundo que amparará todas las incertidumbres sobre la trascendencia del hombre”, concluyó el apasionado relato de la Semana Santa.

Ya hacia el final, tuvo palabras de agradecimiento a la familia, a los responsables de la Semana Santa salmantina, al tiempo que recordó los 300 años de Cruz que este 2016 pisará el Nazareno de San Julián o a los 400 de Luz del Encuentro entre Cristo Resucitado y María Madre de todas las Alegrías.

Su última plegaria se dirigió al Resucitado y a Salamanca: “Porque si es a ti, mi bella Salamanca, a quien algún día habré de dejar el tamo de mis cenizas, solo a ti, mi Señor Resucitado, pido dejar en suerte la incertidumbre de este alma, por si cabe en tus alturas”.

El Teatro Liceo fue el lugar escogido para que la poeta y escritora Isabel Bernardo realizara este gran pregón de la Semana Santa de Salamanca 2016. La pregonera estuvo arropada por las autoridades de la ciudad y los hermanos mayores y presidentes de las cofradías, hermandades y congregaciones de la Pasión salmantina.

La presentación de la pregonera corrió a cargo del poeta José Manuel Ferreira Cunquero. El pregón de Semana Santa está organizado por la Junta de Cofradías, Hermandades y Congregaciones de la Semana Santa. El Liceo registró un lleno total para escuchar un emotivo y muy salmantino pregón donde Isabel Bernardo profundizó en la esencia de la Semana Santa salmantina desde una poesía pegada a la tierra, en un relato en el que destacó el arraigo de la Semana Santa en la ciudad, en sus costumbres.

En este martes de Pasión pudo escucharse en Salamanca un pregón inolvidable de una gran escritora. Isabel Bernardo Fernández inundó de poesía y belleza la Semana Santa salmantina.

Fotos: Alejandro López / Pablo de la Peña

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