Sábado, 16 de diciembre de 2017
Guijuelo al día

Bar Fonda Minuto, parada obligada en Guijuelo

GUIJUELO | Historia de uno de los establecimientos emblemáticos de la villa durante el siglo XX
Fonda Minuto en los años 50 en Guijuelo.

‘Parada obligada en Guijuelo’. Así consideraban viajantes, conductores y no pocos vecinos de la villa al Bar Fonda Minuto. Un establecimiento de renombre que durante las décadas de los 50 y 60 vivió su época de mayor esplendor. Hoy en desuso, nos acercamos a su historia y la de sus protagonistas, que se han ganado un hueco en la historia de Guijuelo.

La historia de Bar Fonda Minuto comienza a principios del siglo pasado. Emeterio Díaz Sánchez era un joven como muchos de la época nacido en el seno de una familia dedicada a la chacinería. A los doce años de edad se convirtió en criado para una familia de Calatayud, y pocos años después, volvería a la comarca para ayudar en la posada de un familiar en Ledrada. Allí paró el guijuelense Enrique Torres, quien tras hablar con sus familiares, se llevó al joven Emeterio, por aquel entonces con 16 años, a la conocida Cafetería Torres de la villa chacinera. Allí se formó como hostelero en los años 40, guardando una gran relación con la familia Torres durante toda su vida.

Con el tiempo, Emeterio decidió abrir su propio negocio. En torno al año 1950 abrió un pequeño bar en la plaza Mayor de Guijuelo. Por esa época, contrajo matrimonio con María Sánchez Casquero. Juntos compartían una vivienda en la ‘carretera general’. Como el lugar era idóneo, pronto llegó la idea: construir una fonda de categoría con un buen restaurante. En 1952 se hizo realidad el sueño, inaugurándose una fonda muy espaciosa con sótano, planta baja, tres pisos y sobrado. Había nacido Bar Fonda Minuto.

Existen dos teorías que explican el motivo por el cual se eligió el nombre del negocio. La primera sostiene que el servicio era tan esmerado que los pedidos llegaban ‘al minuto’. La segunda, asegura que Emeterio, gran fan de los toros, había elegido el nombre como homenaje a su torero preferido Enrique Vargas González, apodado ‘Minuto’, diestro sevillano de primeros de siglo.

La presencia de un local repleto de habitaciones, en una localidad con industria pujante y en constante crecimiento, hizo que el negocio floreciera pronto. Además de Emeterio y María, la fonda ocupaba a un camarero, dos criadas y una asistenta de manera permanente. Alfonsa como asistenta y Pepe como camarero, fueron dos de las personas que ocuparon esos puestos durante años. Cuando la demanda crecía, como los fines de semana y en las fiestas patronales, se necesitaba más personal, como la hermana de María, Angelita Díaz, que ayudaba en la barra y dos o tres mujeres más para la fonda.  

Pero sin lugar a dudas, la Fonda Minuto era famosa por su cocina. A cargo de Rosario Casquero, madre de María, se especializó en pollo al ajillo, alubias y sobre todo gambas al ajillo. Platos que se harían bien conocidos por los clientes, entre los que se contaban muchos vecinos de Guijuelo. El comedor del restaurante pasó por varias ubicaciones para responder a la creciente demanda. Estuvo ubicado en la planta baja y en el primer piso. Y finalmente se tuvo que alquilar el local adyacente, una antigua frutería propiedad de Ramón Torres para tener más espacio destinado a servir comidas.

La Fonda Minuto fue además lugar donde los toreros que actuaban en Guijuelo se vestían y preparaban para las faenas en la plaza guijuelense. En época de ferias y fiestas, gran parte de la fonda quedaba ocupada por los diestros y sus grandes séquitos, lo que aumentaba aún más la clientela en el bar, buscando echar un vistazo a los maestros.

No faltaron tampoco personajes conocidos, como el popular artista Antonio Molina. El actor Fernando Sánchez Pollock, hermano de Luis de ‘Tip y Coll’, o el también actor Antonio Casal.

El servicio que ofrecía Fonda Minuto se ganó bien la fama. La carta se hubo de traducir al francés, debido al gran número de turistas y viajantes que frecuentaban el local. Destacaban también los alemanes o los tratantes de paja de la provincia, que cada sábado quedaban allí para compartir mesa. El establecimiento contó con avances inéditos en la época, como una máquina lavadora de ropa, una de las primeras que se comercializaron y seguramente la primera de la villa. La cantidad de clientes era tal, que en la carretera general, en la que se permitía el estacionamiento, era fácil encontrar camiones con matrículas de cualquier punto de España y de países cercanos. Principalmente debido a que la Nacional 630 contaba sólo con dos paradas en todo el sur de la provincia. Casa Adriano en Puerto de Béjar, y Fonda Minuto en Guijuelo.

El auge del local estuvo entre los años 50 y 70. Entonces se reguló el estacionamiento en la carretera general. Primero se restringió el aparcamiento a los días pares e impares para cada lado de la calzada y finalmente en los 70 se prohibió por completo. La menor afluencia de público, sumado al aumento de otros locales similares, tanto en la villa como en localidades cercanas hicieron que el negocio fuera menos rentable. La granja de pollos de Montserrat de Aldeatejada, de la que se nutría la cocina de la fonda, llegó a preguntar si ocurría algo con el género por el descenso en los pedidos. Bar Fonda Minuto mantuvo sus puertas abiertas al público hasta los años 80, cerrándose finalmente en 1987. Un local emblemático de Guijuelo entre muchos otros que merece unas líneas para el recuerdo.

Agradecimientos a:

Myly Díaz, hija de los dueños de Fonda Minuto, por su inestimable ayuda y el valiosísimo e imprescindible material necesario para este reportaje.

Biblioteca de Guijuelo, por el acceso a los antiguos libros de fiestas de Guijuelo.

Vicente Parra, por la información referente al torero Enrique ‘Minuto’ Vargas.
  • Emeterio Díaz con unos clientes.
  • Emeterio en la Cafetería Torres.
  • El bar era muy frecuentado por los vecinos de la villa.
  • Emeterio con su hija Myly en la puerta de la fonda.
  • Emeterio y María tras la barra de la Fonda Minuto.
  • Emeterio en su época como camarero en Cafetería Torres.
  • Sirviendo unas copas en la fonda.
  • Pepe, camarero de la fonda por muchos años.
  • Anuncio de la Fonda Minuto en el libro de las fiestas de 1971.
  • Emeterio y María retiran el cartel de la fonda a su cierre.
  • En 1987 se cerró tras cuatro décadas de actividad.