Lunes, 11 de diciembre de 2017

Delfines y piratas

                La primera edición de mi primer libro publicado, La radio. Teoría y práctica, apareció hace treinta años, en 1986. Lo escribí con la colaboración de César Gil cuando ambos compartíamos responsabilidad como miembros de los tribunales en las oposiciones de RTVE y comprobamos que muchos de los aspirantes a cubrir las plazas de redactor, programador o locutor, la mayoría recién salidos de las escuelas y facultades, carecían de los conocimientos necesarios sobre el medio radiofónico. Desde entonces se han hecho de esta obra numerosas ediciones y reediciones y figura en la bibliografía de diversas asignaturas en medio centenar de universidades de España e Iberoamérica. Estoy muy satisfecho de su proyección. Gracias a internet he encontrado más de trescientas referencias en libros, artículos y ponencias de otros autores, tesis y trabajos universitarios, glosarios y catálogos profesionales. No hace mucho he dado con un libro, cuyo texto se puede leer en la red (Gran Diccionario del Argot. El Sohez, de Delfín Carbonell, McGraw-Hill. Larousse), en el que se nos menciona así: Los hay pudibundos, como José Javier Gil y César Muñoz, que dicen: «El lenguaje grosero, soez, malsonante no es signo de libertad ni de progresismo, sino de mal gusto». Obsérvese que el bueno de Delfín, además de calificarnos de pudibundos por rechazar el lenguaje grosero y soez, trastocó nuestros nombres y apellidos. Pero estos detalles no me molestan tanto como lo que hicieron en Cuba con La radio. Teoría y práctica: una edición pirata, o sea, sin permiso ni comunicación previa de ninguna clase. Conservo dos ejemplares que localicé y adquirí en librerías de ocasión también a través de internet. La Editorial Pablo de la Torriente de La Habana mantuvo sin sonrojo en su nueva portada la autoría y el título. Está impreso en papel basto y amarillento. Lo vendieron (está agotado) a un precio sensiblemente más bajo del de las ediciones españolas. Por supuesto, no me pagaron ni un peso ni una peseta. En esos regímenes las leyes no existen como nosotros las entendemos. Confío en que no tengamos que sufrirlos más allá de esta merma de los derechos de autor.