Miércoles, 13 de diciembre de 2017

La mediación

Otro tema que ahora se ha puesto de moda en educación, servicios sociales, procesos judiciales, etc. Pero parece que se está inventando la pólvora y yo creo que ya mediaban en la prehistoria, lo que pasa es que no nos han llegado documentos escritos.

En nuestras casas escuela desde la asamblea, practicamos la mediación desde hace más de veinte años. Es una mediación profesional y eficaz.  Ahora que no nos dicten los pasos que tenemos que seguir según no sé qué gurú. Nosotros la basamos en un modelo constructivista sistémico y centrado en soluciones.

Que nos digan que tenemos que seguir cuatro o siete pasos demuestra que no han tenido una pistola o una navaja delante  o de otra persona a la que tenían que evitar que agredieran.

Esto tiene grados y en el parvulario es bueno que se inicie para ir adquiriendo recursos. Pero donde realmente es complicado, es donde la escuela normal no está llegando. Pero resulta que los que dictan teoría son los que no lo han enfrentado. Pregunten en las cárceles y en las calles donde hay bandas o a quien sufre violencia en distintas modalidades, de género, etc.

Esto es como si recomienda técnicas de cirugía alguien que no ha operado nunca. Para nosotros es una cuestión muchas veces de supervivencia, que los chicos aprendan a mediar de forma autónoma en sus familias  o en sus barrios. Tienen que aprender a controlar sus emociones en caliente y a conocer anticipadamente sus reacciones ante una posible desavenencia, desacuerdo, injusticia o frustración. Tienen que en caliente visualizar las posibles consecuencias y hacer que les importen cuando muchas veces piensan que no tienen nada que perder.

Necesitamos saber cómo acercarnos al conflicto sin provocar más violencia, lenguaje no verbal, tono, etc. Saber deconstruir y redefinir en sus registros, externalizar el problema para salvar a las personas, usar el lenguaje paradójico y responsabilizarnos todos los presentes de la construcción de una salida pacífica y justa para todos de forma consensuada. Esto es una teoría avalada en miles de casos que se han resuelto y otros que no. Pero esto implica un riesgo que en la mayoría de las Universidades donde se imparte y juzgan a los demás no se ha practicado. La grandilocuencia debe ir unida a compromiso de vida.

Os imagináis a los políticos que se intentan poner de acuerdo dándonos lecciones a los demás, mientras se comportan como besugos, cobrando como expertos, y viviendo a costa de los que realmente trabajan. Parece el mundo de la confusión donde cada uno quiere mantener su estatus cuando es privilegiado, aunque sea sobre la espalda de los más débiles.