Lunes, 11 de diciembre de 2017

¡Fuera!

También como si fuera o fuese un carnaval, o aquí, para decirlo en román paladino, el más tonto hace relojes y que me perdonen los tontos. No dejo de pensar en unos y otros, en lo que manifiesta cada cual, a ver quien hace la mejor gracia y dice la tontuna mayor. Algunas de esas manifestaciones asustan, alcaldesa de Barcelona dixit: su presencia aquí no nos gusta, dirigiéndose a los militares, por aquello de separar los espacios. La señora Colau se ha “colao” o “pasao” tres pueblos en una sola frase; tal parece en ella que se tratara o tratase de separar de su ayuntamiento todo lo que huela a España, de todo lo que teníamos hasta ahora -aunque no fuera o fuese del todo bueno- porque en sus ansias  de tomar las de Pavía, a esta señora le importa un rábano quedar en ridículo, salvo que piense que está por encima de todos nosotros, que tal vez. Una lección le dieron los militares haciendo mutis por el foro -respetándola, algo que no hizo ella- sin decirle las tres cosas que merecía aunque fuera o fuese alcaldesa. Me valga.

Otro sí, digo. Mire usted señora Bescansa, no está usted legitimada para hablar pontificando y dar lecciones de nada desde el momento mismo en el que se presentó en el Congreso y dibujó la pantomima de igualdad y conciliación laboral amamantando a su bebé en el escaño y, “a después”, que dicen en mi pueblo, de mano en mano va la criatura. Y del mismo modo, mire usted, señora Celia Villalobos, debería de callar de vez en cuando, que su pronto le puede y para muestra vale su salida de pata de banco dirigiéndose al líder del Partido Socialista: “el señor Sánchez ha escenificado un circo de siete pistas… intentando salvar su culo”. No molesta el ataque al antagonista político, para eso están y acaso sea su obligación; tampoco que con medias verdades le eche la culpa de todos nuestros males tratando de confundir al electorado, que suelte chascarrillos. Pero es que lo suyo son expresiones de mal gusto, rayando en lenguaje de arrabal. Y si lo que declara a la prensa encima no es verdadero… Rediela.

Y para terminar, señor alcalde de Valencia, de cuyo nombre no puedo acordarme cuando tecleo estas cosas; no creo que merezca gobernar una urbe tan hermosa cuando se ufana y presume de colocarle faldas a los muñequitos que hasta ahora lucían en los semáforos. Si en pachotadas de semejante calibre cifra usted su contribución a la igualdad, y por ello saca pecho, a esperar la siguiente gracia para buscar la carcajada, que nos hace falta un poco de humor tras la que nos vienen dando los políticos que padecemos. Los de un lado, del otro, del medio y, en especial, los recién llegados.