Martes, 12 de diciembre de 2017

“Me encantaría que la participación de los cofrades fuera mucho más alta”

“Si tuviera que elegir un acontecimiento, me quedaría con El Descendimiento, un ritual que está incluido en el programa desde hace cuatrocientos años”

José Adrián Cornejo García, presidente de la Junta de Cofradías de Salamanca

La Semana Santa se acerca y las tareas se le acumulan a José Adrián Cornejo García, presidente de la Junta de Cofradías de Salamanca. Pero las desempeña con satisfacción, ya que le encanta esa festividad; le apasionan los actos religiosos de unos días muy significativos para los cofrades que participan en las procesiones. Un número que debería aumentar, tal y como sostiene el representante de las congregaciones salmantinas, quien aprovecha el poco tiempo que le dejan las reuniones para hablar también de las funciones que cumple durante la Semana Santa, de cómo se preparan los costaleros para recorrer las calles o de la financiación de las hermandades. 

¿Cómo es la Semana Santa de Salamanca?

Bonita, única, probablemente una de las más destacadas de Castilla y León. Cuenta con una gran imaginería. Muchas de las tallas las han esculpido artistas muy conocidos de este país. Además, las procesiones están estructuradas con acierto, el marco por el que transcurren es ideal y las hermandades reciben apoyo de las instituciones y de los medios de comunicación. 

¿Tiene alguna carencia la festividad de la capital?

Lo que echo en falta es la participación masiva de los cofrades. Aproximadamente, el 40% de los integrantes de las congregaciones toma parte en los actos religiosos y a mí me encantaría que la cifra alcanzara el 80%. Unos declinan sumarse a los cultos porque no pueden y otros descartan hacerlo por dejadez o cansancio. A estos últimos les hago un llamamiento con el propósito de que se unan de forma activa a la celebración y respalden a sus compañeros. Para el enriquecimiento de la Semana Santa, es mejor que salgan de costaleros o nazarenos en lugar de que permanezcan entre el público. Me alegraría verlos dentro, con el resto de cofrades, y no al otro lado. 

¿Qué novedades hay este año?

Apenas hay cambios. Algunos recorridos varían, pero las modificaciones son muy pequeñas, insignificantes. En lo que respecta a los aniversarios, este año la procesión de Resurrección cumplirá cuatro centenarios. 

¿Qué tareas desempeña el presidente de la Junta de Cofradías durante los días de procesiones?

Acudo a todas ellas, pero no tomo parte en ninguna, salvo que haya algún acontecimiento destacado; por ejemplo, la presencia del obispo. Durante la Semana Santa, arropo a las cofradías y trato de solucionarles los problemas. Entre otras tareas, compruebo que las vallas estén colocadas en las calles para que los actos religiosos transcurran sin ningún contratiempo. Además, desde hace tres años, estoy pendiente de la información meteorológica, que recibo de la agencia de Valladolid y que después transmito a las congregaciones. 

¿Qué significa la Semana Santa para los cofrades?

Para ellos, es una festividad muy especial. En el plano religioso, están ante una de las semanas más importante del año. Quizá la más relevante.

¿Cuál es el momento más emotivo que viven durante ese período?

Resulta complicado escoger uno. Hay muchos. Además, cada cofrade es un mundo. Pero, por lo general, los minutos previos a que empiecen las procesiones suelen ser muy especiales para los que participan en ellas. Los momentos en que se preparan con el propósito de cargar los pasos y atravesar las calles de la ciudad. Yo, si tuviera que elegir un acontecimiento, me quedaría con El Descendimiento, un ritual que está incluido en el programa desde hace cuatrocientos años y que consiste en soltar de la cruz la imagen de Jesucristo e introducirla en el sepulcro. También me emocionan, por un lado, la procesión de La Borriquilla, a la que acude un número considerable de familias, y, por el otro, el Domingo de Resurrección, ya que, después de una semana de penurias e inquietudes, los momentos de júbilo son bienvenidos. 

¿Cómo se preparan los costaleros para participar en los actos religiosos?

Organizan reuniones y jornadas a lo largo del año.  Y a partir de la Cuaresma, a veces antes, determinan los turnos de carga y comienzan los ensayos. En ese instante, empiezan a percibir el significado de la Semana Santa y, poco a poco, van sintiendo la necesidad de que llegue el momento de salir en procesión por la capital. 

Cuando los cofrades recorren las calles, ¿sienten el calor de sus vecinos?

Sí, notan el cariño de la gente que acude a las ceremonias. Y lo agradecen, ya que les sirve de motivación. Pero no participan en los cultos por eso. Lo hacen por un sentimiento de fe, que les lleva a permanecer concentrados en todo momento y a olvidarse de si hay o no afluencia de público. 

¿Qué necesitan las hermandades?

Aparte de incrementar la participación, las congregaciones se enfrentan a carencias económicas. Cada integrante paga una cuota de unos veinte euros al año. Una cantidad con la que resulta muy complicado afrontar los gastos de la Semana Santa. Las hermandades necesitan contratar bandas, comprar cera, flores y varias cosas más. Y todo eso cuesta mucho dinero. 

¿Reciben apoyo de las instituciones?

Hemos firmado dos convenios, uno con la Junta de Castilla y León y otro con el Ayuntamiento. El primero busca promover a través de libros, folletos o vídeos todo lo relacionado con la Semana Santa. Gracias al acuerdo alcanzado con el Consistorio, la Junta de Cofradías recibe ayuda tanto para su sostenimiento como para atender, en la medida de lo posible, las demandas de las congregaciones, entre ellas la restauración de imágenes.  


¿Atrae la tradición a los jóvenes? 

Últimamente, sí. Las cofradías están desempeñando una gran labor en lo que respecta a la participación de la gente joven. En muchas de ellas, hay personas dedicadas a trabajar con los jóvenes; organizan charlas, conferencias y encuentros. Y, con el transcurso del tiempo, algunos de los que participan en esos actos acaban accediendo a los órganos de gestión.  

¿Qué balance hace de los seis años que lleva al frente de la Junta de Cofradías?

Estoy satisfecho con los resultados que he logrado hasta ahora. Entre los objetivos que me había marcado, estaba la proyección internacional de la Semana Santa. Quería que traspasara incluso la frontera española y creo que he conseguido dar varios pasos en esa dirección. Y, por supuesto, aún sigo trabajando en esa línea al tiempo que intento mejorar cada año los actos de la Junta de Cofradías. Además, mantengo buena relación con todas las hermandades, lo cual me llena de alegría.