Martes, 12 de diciembre de 2017

No se oye bien, mi general

Momento en el que Colau le espeta al representantes del Ejército que no le gusta su presencia en el Salón de Enseñanza | Foto: El Norte de Castilla

De mutuo acuerdo con la dirección de este periódico, que tan amablemente permite que me asome a sus páginas de opinión, acostumbro a remitir mis comentarios para que sean publicados, a ser posible, cada lunes. En esta ocasión la actualidad manda y voy a saltarme la norma porque no quiero que transcurran más días sin emitir mi parecer acerca de la desafortunada actuación de la Sra. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona. Para entrar directamente en materia, y con la sana intención de no ponerme a su altura, quiero decirle, Sra. Colau, que no estuvo muy afortunada al responder al saludo de dos Jefes del Ejército -que con todo respeto y educación, se dirigieron a Ud., como suelen hacer siempre que, en nombre de nuestras FAS, se acude a un acto presidido por autoridades civiles- con un desabrido comentario, que hemos oído todos, en el que dejaba bien clara su oposición a la presencia del Ejército en El Salón de la Enseñanza. De entrada, fruto del desconocimiento que caracteriza su gestión, se dirigió Ud. a dos personas que estaban cumpliendo una misión para la que habían sido designados por un mando superior y que, aun suponiendo que la actual alcaldesa de Barcelona no fuera persona de su agrado, no olvidaron la cortesía, el buen trato, la fineza y la lealtad que aprendieron en su Academia. Las gentes de su entorno, Sra. Colau, están dejando constancia una vez más, del odio que les han inoculado en vena hacia todo lo que se aleje del espíritu reaccionario que les invade.

El que suscribe, ha tenido el honor de desempeñar su profesión en tierras catalanas y, entre otras misiones relacionadas con la misión propia de las FAS, ha participado en la labor de extensión cultural de aquellos soldados catalanes que llegaban al servicio militar sin los conocimientos necesarios para poder integrarse, una vez licenciados, en una sociedad cada vez más preparada. En otras ocasiones, y de forma totalmente voluntaria, soldados catalanes recibían clases, teóricas y prácticas, de formación profesional y se licenciaban con un título civil homologado.

Me consta que a sus compañeros de viaje les suena a música celestial hablar de la Patria, la Bandera, el Himno, las FAS y todo cuanto determina nuestra Constitución referido a España, porque, de todo eso, lo único que les interesa es saber cuántos millones pueden llegar a Cataluña –aunque el resto de españoles estén más necesitados. Por lo tanto no voy a perder el tiempo. Sin embargo, permítame que le recuerde que el Ejército ha acudido a Cataluña en labores de socorro en varias ocasiones. Por sus particulares condiciones climáticas, Cataluña ha sufrido graves inundaciones en las que ha sido socorrida por las FAS. Desde la creación de la UME, en Cataluña, como en el resto de España, las FAS han salvado vidas y haciendas, y nadie se ha sentido ofendido. Cuando la situación es grave y los medios civiles insuficientes, todo el mundo –incluida Cataluña- se acuerda y pide la intervención del Ejército.

Como, en el fondo, les falta la valentía suficiente para llamar a las cosas por su nombre, cuando se ha dado cuenta, Sra. Colau, de la repulsa general que ha merecido su actitud, he pretendido dar marcha atrás cambiando la literalidad de sus comentarios y alegando que se refería a un acuerdo tomado por el consistorio barcelonés. Ud. y todos sabemos que no fue así. En todo caso, ese acuerdo tomado en su ayuntamiento adolece del mismo odio que llena siempre sus decisiones. Supongo que su ciudad tendrá otras necesidades más perentorias que sus ansias de revancha.

Que la Sra. Colau desconozca los pormenores de la organización interna de nuestras FAS es comprensible porque su nivel académico no da para más. Ella se limita a despreciar al Ejército y, lógicamente, procurará no ilustrarse en ese campo. Sin embargo, la reacción del general Julio Rodríguez, saliendo de tapadillo a los medios de comunicación para justificar la conducta de la Sra. Colau, viene a justificar de manera fehaciente la consideración que le merece este Ejército del que fue máximo responsable. Todos los que fuimos sus compañeros esperábamos una respuesta adecuada por su parte y, el no hacerlo, no sabemos si es por falta de valor, o porque está de acuerdo con el desprecio.