Martes, 12 de diciembre de 2017

Si funciona una bici así ¿por qué no España?

Es la bici de un vecino, un hombre anciano que cada día recoge cosas y cosas, bolsas y bolsas y las cuelga en cualquier lugar que pueda de su destartalada bicicleta. Y anda con ella así por la calle. No le mira casi nadie, le prestamos la misma atención que a un banco de la acera, un tipo con la misma visibilidad que el mobiliario urbano. Cada día me quedo mirando la bici-bazar aparcada en la misma esquina y realizo una transposición mental de la bici-verbena y la situación de España propiciada por nuestros propios votos y la voluntad de nuestros políticos; férrea voluntad a no entenderse, férrea voluntad en la discrepancia, sin ánimo ninguno de tender puentes de concordia para enfocar un futuro que haga posible la gobernabilidad de este país.

 Vean la bici: cachivaches mil, todos ahí atados y bien atados, parece un caos, pero la bici anda, rueda. Hagamos de esta bici de mi anciano vecino, una España aceptable, sólo eso. Después ya se irá viendo, pero rueden, hombre rueden, aunque parezcan ustedes el reflejo de un arco iris borracho.