Miércoles, 13 de diciembre de 2017

El paro de Ana Mato

Emilio protesta mientras barre cristales de un vaso de tubo que se acaba de caer y romper al otro lado de la barra. El torpe parroquiano que lo ha estrellado contra el suelo, algo pasado de cerveza, invita al camarero a que se calle, y para ello argumenta que es “su trabajo”.

¡Trabajo!

Como si fuese la clave de acceso de alguna página privada de internet, la palabra trabajo nos abre las puertas a hablar de la búsqueda de empleo de Ana Mato, de su infructuosidad y del paro (nada despreciable) que se va a embolsar por haber sido diputada. ¡Más de 2.800 € al mes, durante 19 meses!

Me reconcomen las entrañas. Ella, que junto a los suyos aprobó las medidas más restrictivas que han padecido los parados; ella, que junto a los suyos retiró la cartilla sanitaria a quienes llevasen tiempo sin cotizar; ella, que defendió que los jóvenes se fueran al extranjero si no encontraban trabajo aquí… Ella se acoge al paro de los ricos y cobra una auténtica pasta por haber sido diputada, es decir, representante del pueblo al que condenaba al hambre y a la desesperación.

Luego me preguntará alguien que por qué no creo en este sistema. Luego me dirán que es el más perfecto de los sistemas imperfectos. Yo seguiré buscando la salida de emergencia para salir de aquí. La de emergencia, sí: la salida ordinaria la tienen taponada los que siguen votando a tanto sinvergüenza.