Jueves, 14 de diciembre de 2017

Pintan bastos

Resulta aburrido escuchar la radio, aún más ver la televisión, ni que decir tiene leer la prensa. Así llevamos tres o cuatro meses y aún nos quedan un par más. Dos son los temas que concitan la atención del público: uno la corrupción y otro la investidura. El goteo permanente de noticias relacionadas con la corrupción política y empresarial son insufribles. Ayuntamientos, Diputaciones, Comunidades Autónomas, entes dependientes de la Administración Pública, Ministerios, partidos, empresarios, sindicatos, la misma Jefatura del Estado, todos ellos representados y gestionados por gentes absolutamente despreciables. No obstante, respaldados con el voto, una encuesta tras otra, por los que sufren en sus carnes tal expolio.

Jesús Gil y Gil el dicharachero, el bien dotado, el que no tenía pelos en la lengua elevado a los altares patrios. Vamos, un tío listo al decir de tanto ignorante y mantenido. Un visionario, en suma, que logró, ya fenecido, convertir a la España en su Marbella. El otro gran tema es el de la famosa investidura. ¡Horror¡ los españoles desgobernados, huérfanos de próceres, asediados por mil separatismos, la bolsa se derrumba, los capitales huyen a uña de caballo del suelo patrio y tanta desgracia ¿A qué se debe? ¿Quiénes son los culpables? Si escuchas a Mariano los culpables de tal desaguisado son Pedrito y Albert, si escuchas a Pedrito es Pablito, si a Albert es Mariano y Pablito y si a Pablito es Pedrito. En fin, unos más que otros jugando al escondite. Horrores, en mi opinión, exagerados por nuestros excelsos politólogos y no tanto por la ciudadanía sabedora de que, al menos, durante este interregno el peaje del “tres por ciento” queda en suspenso. Sin embargo, nadie habla de los que en realidad deciden y que, como ha venido sucediendo desde hace décadas, ni residen en España, ni han sido elegidos en las urnas. Ellos ya tienen preparada una batería de medidas y recortes que deberán asumir, sí o sí, los investidos. Así sucedió con la España de Zapatero y Rajoy, en Grecia o Chipre y está sucediendo hoy mismo con Francia y Portugal. A ellos, los que deciden, mientras se respeten sus decisiones ya tomadas, les da igual quien gobierne. Así pues, se le presenta un escenario bastante complicado para un PSOE que ya ha elegido pareja. Pienso que no habrá elecciones, pienso que Mariano se irá, en algún día de mayo, a comer percebes a Pontevedra. Si así fuese se terminará imponiendo la gran coalición, con la presumible abstención del PSOE, auto proclamada “democrática”. Es decir: PP, PSOE y Ciudadanos. Caso contrario la dificultad se traslada a Podemos o pacta con el PSOE y Ciudadanos, improbable, o nuevas elecciones. Otra alternativa es que el PSOE acepte, sin Ciudadanos, formar una coalición con Podemos, coalición autoproclamada de “progreso”. Muy difícil dadas las resistencias a tal pacto existentes en el interior del PSOE y en el interior de Podemos. Entretanto, Ciudadanos contemplando el espectáculo desde la barrera y el PP, con Rajoy a la cabeza, fuera de combate. Supongo que la primera opción de las antedichas será la triunfante. En cualquier de los casos, ciudadanos de a pie apriétense aún más el cinturón. Pintan bastos.