Martes, 12 de diciembre de 2017

La apuesta por el transporte público en los detalles.

Pasa el tiempo y se mantienen los inconvenientes de la movilidad salmantina. En especial no se afronta con decisión el problema de los atropellos a quienes tienen la osadía de caminar por nuestra ciudad que, ¡curioso!, es como viaja la inmensa mayoría de sus residentes. Por el contrario la oferta de aparcamiento para vehículos privados, una forma muy efectiva de atraer más, aumenta según se observa en la web municipal. No tengo claro quién está al frente de la gestión real de la movilidad salmantina, pero no parece estar muy al tanto de lo que significa y supone calificarla de sostenible.

Claro que hay avances, hace poco comentaba las nuevas mejoras en accesibilidad del transporte público, relacionadas con aviso de parada mediante pantalla y voz dentro de los vehículos. Entiendo que todavía está en pruebas, lo que se puede ver (si estás cerca de la pantalla claro) y escuchar (¿alguien lo ha oído alguna vez?) deja bastante que desear. Seguiremos esperando a que se resuelva satisfactoriamente.

Siguiendo con autobuses, sobre cómo realizan la parada parece existir algún tipo de orden conminando a realizarlo en una dársena habilitada en el lateral de la calzada, en la banda de aparcamiento o construida exprofeso dentro de la acera. Demuestran así que la prioridad en el tráfico rodado no es para el transporte público, sino para la “fluidez” del resto. Ya he insistido que la forma más rápida, cómoda y segura es parar en el carril de circulación, de paso se evita que la minoría domine la calle y la conviertan en pistas de velocidad. Hay algunas que me llaman la atención, donde esa obligación de abandonar el carril de circulación resulta “redundante”.

La más sorprendente es la parada situada en la calle antes denominada Federico Anaya junto a un centro comercial, dado que esta en el lateral de un carril-bus (también para taxi, motos y bicis), donde se ha habilitado una espaciosa y larga dársena para ello. Unos metros más adelante paran en el propio carril-bus y no pasa nada.

Otra llamativa es la que se hizo en la Gran Vía cerca de la Plaza de España, en la placita formada en el encuentro con la calle Azafranal, de una “profundidad” (anchura) sorprendente, más si tenemos en cuenta que hay que sumar no menos de 2 metros de lo que más adelante se convierte en banda de aparcamiento en línea. Aquí, cuando hay mucha intensidad de tráfico, a los autobuses les cuesta salir, perdiendo tiempo si los conductores de otros vehículos (la mayoría únicos ocupantes) no ayudan. Lo de instalar los carriles bus en la Gran Vía, tal y como prevé el Plan de Movilidad Sostenible de Salamanca, no parece que le resulte urgente al equipo de gobierno municipal.

También me he fijado en la situada en la Avenida de Carlos I, junto a la Plaza de la Virgen de la Vega, con un diseño parecido al mencionado de la Gran Vía. Tampoco parece que la escasa intensidad de tráfico de esta calle justifique esta actuación de hace años, máxime cuando también se suma ese sobre ancho que en el resto de la calle se convierte en banda de aparcamiento.

Un autobús urbano, salvo alguna excepción, tiene 12 metros de largo y puede transportar unas 90 personas, menos de un tercio sentadas. Tanta gente de pie de diferentes edades y condiciones físicas hace que entrar y salir de las dársenas pueda ser incomodo, y en algún caso peligroso. A ello se une diseños desafortunados de algunas, cortas para las dimensiones del autobús, complicando el acercamiento al bordillo de la acera. Esto provoca tener que bajar ese bordillo y luego subir al vehículo, o al revés, más complicado para personas mayores o con algún tipo de problema físico. Y alguna parada está al mismo nivel que la calzada. Los problemas de diseño de las paradas también contribuyen a alargar los tiempos de viaje, claro.

Por último parece que los problemas técnicos para recuperar el recorrido del transporte público por el Campus Universitario son insalvables, retirar un par de bloques de hormigón y poner una barrera con accionamiento a distancia resulta muy complejo al parecer. Por no hablar de la reapertura de la Ciudad Deportiva de la Aldehuela y su lamentable servicio de Transporte Público, será para que lleguemos a ella haciendo deporte.