Lunes, 11 de diciembre de 2017

La belleza de la edad

Me admiran las personas mayores. Se aferran a la vida con humildad y pasión, agradeciendo las cosas primordiales: el afecto, los tactos, las caricias, el escuchar y hablarles, el estar en silencio con sus cuerpos.Esta hermosa mujer no se cansa de asomarse a la puerta. ¿Esperará al del pan o al frutero...? O añora la llegada de algún nieto, la charla en vecindad con su compadre o el simple transcurrir del personal por este pueblo...? El pelo despeinado, el mandil muy usado, la bata que por dentro se adivina, el rostro descuidado...y los ojos abiertos contemplando la vida,  intentando quizás borrar recuerdos…  Tiene luz. Irradia paz. Es bella. Me acercaré y me dará su risa, su bondad, su amor a lo presente, su corazón acostumbrado al desencanto... y solo con mirarla me llenará de lo esencial. La vida es esto.
 
Moncho Campos, sacerdote